Hace tiempo que mis inicios de año no son lo mismo; recuerdo el entusiasmo con el que se llenaba mi pecho, pues arrancaba el recorrido para cumplir los 12 deseos. Como a muchos, del ánimo pasaba al olvido. Como dice la sabiduría popular, salida de caballo, entrada de burro.
Un continuo
Hoy, el inicio de año lo vivo como lo que es, un continuo del anterior. Ya no sucumbo ante la ilusión que me generaba con las 12 uvas, aunque he de confesar que el momento lo sigo viviendo con la misma emoción y entusiasmo. Tengo un anhelo, que el psicoanálisis forme parte de la cultura de Oaxaca, mi tierra; esto me lleva a construir planes con este deseo de manera permanente; sin embargo, minutos antes de iniciar esta nota, me reía de mí.
Frases e infancia
Cuando cumplí los 5 años de edad, mi padre consideró que era él quien se encargaría de mi educación, pues con mis tres hermanas en casa y mi madre, temía me convirtiera en “afeminado”; eso era lo que respondía, cuando sus amigos y clientes me veían en el taller. Así que parte de mi mundo de ese entonces consistió en escuchar las conversaciones de los adultos. En mi memoria comencé a coleccionar historias, muchas eran tan interesantes que no veía el momento que amigo o cliente de mi padre regresara para saber en qué habían concluido. Así también, reuní frases de todo tipo, de doble sentido, las cuales con el tiempo pude entender; refranes, con sabiduría recogida por mujeres y hombres; no faltaron las domingueras, de esas para apantallar. Acaba de venir a mi memoria don Román, quien cuando llegaba para arreglar su taxi, traía consigo un sinnúmero de chistes y cuentos, que me hacía sentir preparaba para mí.
La frase
Entre esas frases, la que recordé esta mañana fue la siguiente, que tiene un tinte pesimista, pero envuelve verdad: ¿Quieres que Dios se burle de tí?; haz planes. Pues esta semana estuvo llena de imprevistos, cada plan del día se ha visto alterado, quizá este será el tenor de mi año, o al menos el inicio me está recordando lo que resume esta frase: El hombre pone, Dios dispone, llega el Diablo y todo lo descompone.
Este tiempo de emergencia sanitaria a muchos puso en crisis, pues les mostró la fragilidad de la vida ante la amenaza de muerte, fracturando su omnipotencia del pensamiento. Hubo que cambiar planes, renunciar a obligaciones y placeres, otros se vieron forzados a adoptar tecnologías que se había rehusado a utilizar.
¿Quieres hacer ligera tu vida? Sé dócil en los momentos en que tus planes se frustran, pues así tendrás múltiples posibilidades de ser un poco más feliz.
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
