Un año más, las calles de ciudades, pueblos y aldeas se engalanan con luces de mil colores. Las familias se preparan para reunirse, con sus mejores galas y sus buenos deseos, alrededor de una mesa con las mejores viandas de las que pueden disponer y los niños esperan con gran ilusión sus presentes. Es la Navidad, una época de paz y de recogimiento, en la que nos han convencido que pueden suceder los milagros si tenemos fe.
Realmente el origen de la Navidad va más allá del nacimiento del Mesías y de la tradición cristiana. Tiene mucha relación con los ciclos agrícolas y el solsticio de invierno, entre el 20 y el 23 de diciembre. En muchas y antiguas tradiciones anteriores al cristianismo, ya se celebraba
por estas fechas el Nacimiento de alguna deidad que ponía fin a la oscuridad, igual que el sol del solsticio marca el momento en el que el periodo oscuro y frío del año da paso a la luz y el calor y las cosechas empiezan a crecer para alimentar al pueblo.
En realidad, existen muchos más dioses o mesías cuya fecha de nacimiento es el 25 de diciembre: Baal de Fenicia, Cadmus de Grecia, Indra de Tíbet, Odín de Escandinavia, Kulkuká de los mayas, Jao de Nepal, Viracocha de los incas, Bedru de Japón, Adad de Asiria, Quetzalcoatl
de los aztecas, Adonis de Grecia, Prometeo, Mahoma, Zoroastro, Bremrillahn, Buda… y otros tantos.
Finalmente, llegamos al que da lugar a las celebraciones de la Navidad tal y como la conocemos: Jesucristo, Jesús de Nazaret, que nació de la virgen María, el 25 de diciembre, en Belén. Una estrella en el este anunció su nacimiento y tres reyes adoraron al niño siguiéndola.
Los romanos, en estas fechas, celebraban durante una semana las fiestas “saturnales” en honor al dios Saturno. Después de las ceremonias y ritos del primer día, hacían visitas a familiares y se daban regalos, lo cual podría ser una forma primitiva de la actual manera de celebrar estas fechas. Incluso las comidas que originalmente se servían en los banquetes tenían un sentido.
Todos estos ritos eran una forma de celebrar los ciclos de la naturaleza, de formar parte de las estaciones del año. Se trata del nacimiento del sol, y en las culturas antiguas lo entendían como el nacimiento de un dios, del dios Sol.
Así pues, podemos decir que la Navidad es, en realidad, el resumen de una gran herencia cultural que traspasa fronteras y va más allá de simples ritos religiosos o folclóricos. En esta época estamos celebrando que el día empieza a ser más largo, que la tierra recibirá más horas de luz y que va a producir alimentos en abundancia. En este solsticio, el sol vencerá a la oscuridad y resucitará en el hemisferio norte para darnos vida y calor. Y esto sucede desde siempre, antes de que cualquier dios o mesías tuviese nombre. Por tanto, feliz solsticio a todos y….
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"Así pues, podemos decir que la Navidad es, en realidad, el resumen de una gran herencia cultural que traspasa fronteras y va más allá de simples ritos religiosos o folclóricos".
