“Con chocolate y buñuelos / hoy he roto una piñata, / de su corazón de plata / he sacado caramelos. / Es el dulce de los cielos / para mi camino ingrato / que en nueve casas me paro / y así voy de trago en trago. (…) Pastorcillos, labradores, / figuras junto al pesebre, / ¡dejadme que lo celebre! / que aquí nacen mis amores: / un jardín lleno de flores / y en el Zócalo me paro, / se encienden los farolillos / y así voy... de trago en trago”. (Villancico en Oaxaca; Julie Sopetrán).
El espíritu festivo, solidario y comunitario de Oaxaca se manifiesta todos los días del año; pero en el mes de diciembre, toda Oaxaca es fiesta y colorido. El calendario de celebraciones comienza el día 8 con loas a la Virgen de Juquila; el 12, la gran fiesta a la Virgen de Guadalupe y, el día 18, a la patroncita de Oaxaca, la Virgen de la Soledad.
Por supuesto, brillan y bullen las pre-posadas y las posadas. El día 23, las festividades de la Noche de Rábanos, noche previa a la Noche Buena, víspera de la Navidad. Este año, debido a la pandemia que afecta a todo el mundo, las celebraciones serán reducidas, sobrias y solo se limitarán al entorno familiar.
Pese a la contingencia sanitaria y a lo recatado de las festividades, en Oaxaca seguiremos honrando las añejas tradiciones que nos distinguen y honran; porque como escribió el maestro Andrés Henestrosa, esta tierra “de tantas naciones, de diversas lenguas, costumbres, creencias, sumadas en las que cada una tiene de esencia, producen una manera de ser oaxaqueño: suave, altivo, orgulloso, pero tierno, cordial, pronto a las más delicadas efusiones. Veinte naciones distintas, pero una sola identidad espiritual. Semejantes, iguales, prójimos, próximos, cuando se congregan en las grandes celebraciones (…) en que los tótemes, nahuales, guendas, tonas, familias se identifican y de muchos hacen uno: aquel que es el alma oaxaqueña”.
Una tradición que perdura es la colocación –en un lugar destacado de la casa– de los nacimientos, aunque en la actualidad rivaliza con el árbol navideño.
Algunos de estos nacimientos eran verdaderas obras de arte, compuestas por imágenes estofadas de origen español y guatemalteco, principalmente.
De aquellos nacimientos que cobijaban las antiguas casonas oaxaqueñas, destaca uno que se encuentra en el Museo de Arte Religioso, que se encuentra a un costado del atrio de la Basílica de la Soledad, hecho de cristal del siglo 17, de origen filipino.
Otro, que también consigna Alejandro Méndez Aquino en su libro Noche de Rábanos, Tradiciones navideñas en Oaxaca (H. Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez 1996 / 1998), es uno propiedad de la Fundación Bustamante Vasconcelos. “Las figuras de cera -refiere Méndez Aquino– artísticamente hechas, representan “chinas oaxaqueñas”, charritos y otros tipos populares de la Antequera del siglo 19, caballeros de sombrero alto y elegantes damas de polisón y cola, vestidas con las sedas, encajes, lanas, sombreros y demás adornos originales”.
La piñata también ocupa un lugar central en diversas celebraciones y cumpleaños y no pueden faltar en las fiestas decembrinas; en un principio, cuando se trajeron de España, fueron utilizadas con fines evangelizadores por los frailes Agustinos. La piñata multicolor representaba al mundo de vanidades; la venda con que se cubren los ojos a quienes tratan de golpearla, significaba la fe; el palo, la fuerza de la virtud; y la colación, la verdad y los dones de la naturaleza que son el premio a la fe.
Al igual que ayer, hoy las piñatas son trabajadas con gusto artesanal y sus figuras representan flores, animales, frutos y héroes infantiles contemporáneos. Ya perdido su sentido religioso y catequístico, la piñata sigue siendo un objeto de atracción para niñas y niños y un motivo de jolgorio y diversión.
Por último, recordemos algunos versos que se cantaban antaño alrededor de la piñata: “Ándale Tere, no te dilates / con la canasta de los cacahuates”; “ándale Chona, sal del rincón / con la canasta de la colación”; “Eche confites y colaciones / pa’ los muchachos que son glotones; y sirvan ponche caliente pa’ las viejitas que no tienen dientes”.
EX LIBRIS
La Navidad de México
Una de las mejores maneras para vivir el pasado y hacer presente lo que ocurrió en otros tiempos es el conservar las tradiciones.
No podemos pretender vivir tradiciones mexicanas desconociendo su trasfondo religioso, sería como querer vivir la vida familiar sin sentimientos amorosos y verdaderos, homenajear a nuestra madre sin amarla, rendir homenaje a la Bandera Nacional burlándonos de ella interiormente. Por lo tanto, no podemos revivir y mantener tradiciones sin un verdadero contenido, porque lo más importante de una tradición no es el aspecto externo, sino el significado de este aspecto externo, o sea, lo que está encerrado en esa realidad interior.
La tradición es la transmisión, oral y escrita, de hechos y de obras de una generación a otra. Esta palabra viene del latín: traditio, la cual, a su vez, viene del verbo tradere, que significa entregar. Por ello la defino entonces como “lo que nuestros antepasados nos han entregado”.
También la podemos entender, en un sentido más amplio, como el proceso por el cual las familias y los pueblos transmiten (dan) de generación en generación, mediante la comunicación no escrita, todo aquello que consideran valioso para preservar entre sus descendientes o parta mantener su identidad y unión como pueblo o como familia. (…) Por eso, a la larga, si nada más se conservan las tradiciones en su aspecto externo, no se está haciendo gran cosa; se tiene que ir al fondo de nuestras realidades y al significado profundo del por qué y para qué estamos haciéndolas y viviéndolas de esta manera, para que tengan una importancia plena, alegre, liberadora y evangelizadora”.
(La navidad en México; P. José Luis Fernández, Ediciones Paulinas. Ciudad de México, 1992).
MEMENTO
24 de diciembre de 1816: Muere en la ciudad de México, D.F., el escultor y arquitecto valenciano Manuel Tolsá.
25 de diciembre: Navidad.
25 de diciembre de 1914: Venustiano Carranza promulga las leyes de Municipio Libre y de Divorcio.
25 de diciembre de 1977: Muere Charles Chaplin en Suiza.
27 de diciembre de 1822: Nace Luis Pasteur, descubridor de la vacuna antirrábica.
27 de diciembre de 1836: El gobierno de España reconoce la Independencia de México.
29 de diciembre de 1859: Nace Venustiano Carranza en Cuatro Ciénegas, Coahuila.
30 de diciembre de 1853: Santa Anna vende a EUA territorio mexicano conocido como la región de La Mesilla, aproximadamente 76.845 kilómetros cuadrados, que en la actualidad ocupa parte de los Estados de Nuevo México y Arizona.
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