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Concierto urbano desde el zócalo de Oaxaca; un respiro a las protestas

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El canto del chelo flota en el aire con la delicadeza de una pluma. Una flauta acompasa la tranquilidad que rompe con la monotonía de un zócalo capitalino permanentemente hundido en la furia de pancartas, tendederos, protestas y manifestaciones.


El dueto conformado por Luis Alberto Rey Cárdenas, quien se asume como ciudadano del mundo nacido en Caracas, Venezuela; y Gerald, de nacionalidad francesa, se establecen dentro de un movimiento denominado música urbana, que busca acercar el arte de “élite” a las clases populares.


Arte urbano




Chelo y flauta, un respiro en medio de un zócalo inmerso en la furia de las protestas. FOTO: Citlalli López

Ellos se conocieron en México por una amiga en común que es violinista y que impulsa este proyecto en la capital oaxaqueña.


“El arte en general es para partager (compartir) con la gente”, explica el joven con su acento francés marcado en sus palabras. Al tiempo, el chelo envuelve al público entre las notas de Cielito Lindo, exactamente así, bajo un cielo topacio que se detiene sobre la copa de los árboles en un día de primavera.


El tiempo quedó detenido en ese pequeño espacio amurallado por un público espontáneo que mira, escucha y se deleita del arte urbano. Un público que graba, que toma fotos, que aplaude y se desprende de la monotonía que envuelve sus vidas.


Ensimismado en la melodía, Luis Alberto cierra los ojos, mece la cabeza bajo la misma tesitura que sus manos deslizan el arco sobre las cuerdas hasta el final de la melodía.


“Somos urbes, miles de personas que necesitamos de música terapia y música fluida como válvula de escape para que salga todo”, explica Luis frente al público.


Belleza callejera



Luis, originario de Venezuela, impulsa los conciertos urbanos en Oaxaca. FOTO: Citallli López



El joven francés toma la flauta y ofrece una melodía de Johan Sebastian Bach, miembro más importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia. Compositor, organista, clavecinista, violinista, violista, maestro de capilla y cantor alemán del periodo barroco.


“Este es un momento mágico, nuestros zapateros están aquí oyendo algo que nunca habían oído. Ayer por la tarde fui al tianguis y eso fue una belleza. Se sentían contentos, con ánimo”, explica Luis.


El hombre tiene una larga trayectoria en la música, sin querer -explica- “renegaba de los músicos de la calle. Después de que llegué a México descubrí el sufrir del pueblo. Estuve ocho años sin mi chelo porque me lo robaron, en ese lapso trabajé de todo; lavando carros, de seguridad, hasta que llegué a ser gerente. Hace dos años y medio regresé a tocar y a hacerlo desde las calles, porque esa es mi razón de existencia”.

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