El Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos se construyó y comenzó a operar en noviembre de 1998 gracias a donaciones, pero al extinguirse su patronato en 2001, se convirtió en un organismo público descentralizado que no depende en su totalidad del Gobierno Federal, ni del estado.
El nosocomio, el único con especialidades pediátricas en la entidad, llegó este año a sus 22 años de funcionamiento justo cuando el Gobierno Federal concretó, a partir del 1 de diciembre pasado, la gratuidad en los servicios de salud federal.
Para Lucía y su esposo Agustín, ese cambio en la forma de administrar la salud a las personas que carecen de seguridad social, se había convertido en una esperanza para sus golpeadas finanzas, con su hijo Lucas de cinco años, luchando por sobreponerse a una trombofilia hereditaria grave por deficiencia congénita de proteína S, que le impide hacer la mayoría de actividades por sí mismo, desde caminar.
Para la familia es inevitable considerar que tras la desaparición de un Seguro Popular que si acaso cubría el 30 por ciento del costo de las atenciones hospitalarias de Lucas, ahora el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) les hace sentir que están peor que antes, “quitaron el fondo de gastos catastróficos y en el hospital nos dicen que no hay nada para Lucas”.
Nada que ofrecerle
Apenas unos días atrás, Lucas requería una consulta con un especialista en neurología, “pero en el hospital no hay y nos dieron cita hasta mayo”, por lo que acudieron a un nosocomio particular donde pagaron mil 600 pesos por un estudio.
“Casi todo lo que es el tratamiento lo cubrimos nosotros, solo le dan inyecciones de enoxaparina, cuando hay en el Hospital de la Niñez”, expresa Agustín, quien calcula que al mes gastan entre 6 mil y 8 mil pesos, dependiendo si se requiere aumentar alguna dosis por una crisis de Lucas.
Ambos se dedican a tejer bolsas que comercializan para costear gastos médicos, de comida y renta, porque prefirieron radicar en San Bartolo Coyotepec, municipio donde se localiza el Hospital de la Niñez, y no exponerse a regresar a Huajuapan de León y no encontrar atención de urgencia.
Pagar por la atención en salud
La señora Efigenia, abuelita de un niño de dos años que en noviembre requirió dos cirugías por un problema digestivo, considera que en tiempos de pandemia se el dificulta tener que pagar 22 mil pesos por los servicios hospitalarios.
“Al final de cuentas pagamos 6 mil 700, pero tuvimos que pedir ayuda”, expresa sin quejarse abiertamente, pues su nieto necesita volver en enero al hospital con los resultados de unos estudios que deberán pagar de manera particular porque en el Hospital de la Niñez no podrán realizarlos.
Desde días atrás se solicitó una entrevista con el director del Hospital de la Niñez, Roberto Salvador Luna Cruz, pero no ha tenido interés en hablar de las finanzas que están limitadas al presupuesto que le autorice el Congreso del Estado y el subsidio que a través del Insabi otorga el Gobierno Federal.
