La desaparición de personas en Oaxaca podría ser más grave de lo que se conoce a través de las fichas de búsqueda emitidas por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas (DNOL). Y es que, por no contar con intérpretes en los ministerios públicos, no se inician expedientes de búsqueda de personas desaparecidas con familiares que únicamente hablan su lengua materna.
Isabel Cruz Bernal, presidenta y fundadora de la organización Sabuesos Guerreras, asociación civil enfocada a la búsqueda de personas desaparecidas, indicó que esta situación se detectó en Matías Romero con la desaparición de una mujer desde hace 10 años, sobre la cual nunca hubo una búsqueda oficial.
El caso fue ubicado tras abrir el grupo de Sabuesos Guerrera en distintos municipios de la entidad. “A las familias les da mucho miedo denunciar y también hay una problemática grave por la barrera de la lengua. Son demasiados los casos en las zonas indígenas y más cuando se trata de mujeres. En primera las personas no saben cómo actuar, es difícil, no tienen quién los guíe y hay muchos vivales que se aprovecha de esa situación”, destacó.
Cruz Bernal destacó que esta es una situación a la que no se ha dado importancia porque muchas veces no trasciende del entorno familiar precisamente porque, además de la barrera de la lengua, no cuentan con recursos económicos para iniciar una búsqueda por cuenta propia.
“Se tiene que ver la manera de buscar intérpretes para que las personas puedan interponer una denuncia. Ha mucho que hacer y sin embargo el Congreso no quiere emitir la terna para la elección del Comisionado o comisionada de búsqueda, hay muchas trabas y necesitamos que eso ya arranque”, subrayó.
Al respecto destacó que aún cuando manifestó en tiempo y forma su intención de formar parte del consejo ciudadano, el registro le fue negado bajo el argumento de que no es originaria de Oaxaca por estar radicando en Sinaloa en donde actualmente realiza la búsqueda de su hijo desaparecido, Yosimar García Cruz. “Yo estoy en Sinaloa porque aquí desapareció mi hijo, pero yo soy más oaxaqueña que el mole o el chocolate”.
