Con lujo extremo de indiferencia, habitantes de la agencia municipal de San Isidro Aloapam cerraron ayer los accesos al Congreso, para exigir la entrega de recursos de los ramos 28 y 33 por parte del ayuntamiento de San Miguel Aloapam.
A las 11:06 horas aparcaron la docena de camionetas en las que se trasladaron alrededor del edificio del Congreso, desenrollaron sus mantas, sacaron las pancartas e iniciaron su protesta.
“Cumplimiento a lo establecido por la Sala de Justicia Indígena del TSJE para entrega de recursos”, se leía en la manta que colocaron frente a la puerta del edificio. Otra pancartas repetía: San Isidro Aloapam exige intervención del Congreso del estado para recibir de los ramos 28 y 33 que hace más de 15 años le han negado el municipio
Sin embargo, el agente de policía de la comunidad estaba impaciente. “Vamos a cerrar esto, que nadie entre o salga”, exigía a sus acompañantes, mientras otros intentaba controlar la situación. “Vamos a esperar que nos reciban, si no nos resuelvan nada, cerramos todo, pero hay que platicar con ellos”.
“Pues sí, pero mira como entran y salen como si no pasara nada; hay que cerrar todo”, insistía la autoridad, en tanto que sus acompañantes impedían el ingreso y los guardias del Congreso intentaban contactar a algún legislador para que atendiera a los inconformes.
Unos minutos después los guardias pedían permiso a los manifestantes para que dejaran entrar a quien los iba a atender. “Él va a atenderlos”, reiteraban, mientras el diputado Arsenio Lorenzo Mejía García apuraba el paso para cruzar la puerta con la cabeza gacha.
Los trabajadores de los medios de comunicación intentaban obtener la nota, pero con desdén el agente de policía y sus acompañantes evitaban emitir declaraciones. Incluso, cuando una comisión ingresó al patio del Congreso, el agente les llamó la atención en su lengua para que nadie dijera nada ante cámaras y micrófonos.
Durante dos horas y media los inconformes dejaron ingresar al Congreso, pero no salir. A las 13:35 horas se suscitó un zafarrancho en la puerta cuando trabajadores del Poder Legislativo abrieron por la fuerza y lograron salir. Aunque el asunto no pasó a mayores.
Más tarde la comisión de habitantes de San Isidro Aloapan salió y abandonó el edificio sin informar del acuerdo con los diputados y qué alcances tiene.
