Oaxaca.- Las organizaciones políticas en el estado de Oaxaca han acumulado una fuerza en número que les permite actuar con violencia, cometer delitos, ser responsables de accidentes de tránsito, dañar edificios históricos considerados patrimonio de la humanidad e imponerse sobre las autoridades gubernamentales, para garantizarse impunidad.
Son más de 300 en la entidad según datos de la Secretaría General de Gobierno (Segego) y no sólo abarcan al transporte público, pero son estás últimas las que recientemente han protagonizado confrontaciones violentas y cometido delitos sin ningún castigo.
Una prenda encogida fue suficiente argumento para dañar un establecimiento. El pasado 7 de marzo, un grupo de mototaxistas vandalizó una tintotería porque una de las ropas que envió a lavar uno de los conductores, adherido a la Confederación de Trabajadores de México (CTM, se redujo en tamaño. No bastó el que la trabajadora se comprometiera a reparar el daño.
Por los destrozos causados al negocio ubicado en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, ninguno de los transportistas fue detenido.
Apenas el lunes 22 de marzo, mototaxistas del Frente Popular 14 de Junio y Sindicato Libertad, se enfrentaron en el fraccionamiento Rancho Aguayo de Xoxocotlán en el que resultaron algunos heridos con machete; en la víspera, también se registró un enfrentamiento con armas de fuego entre mototaxistas en Cuilápam de Guerrero, con un saldo de cuatro heridos de bala. En ambos casos, la violencia se gestó en la inconformidad entre organizaciones por la circulación de unidades pirata.
Pisotean la ley
El presidente del Observatorio Ciudadano del Delito, Ernesto Gutiérrez Jiménez, cree que los grupos sociales – no todos, aclara - son otro ingrediente de la inseguridad que se vive en Oaxaca y han sido un caldo de cultivo desde su nacimiento y multiplicación.
“Al no ser atendidos, pues incrementan la presión por medio de bloqueos o cuando existen enfrentamientos por intereses mutuos. Todos son motivo de causa de impunidad, porque no se está cumpliendo con la Ley.
“Entonces cualquier grupito ya bloquea, o toma cualquier camino, cualquier centro comercial, afectando a toda la ciudadanía en general por lo tanto causa irritación y a veces hasta accidentes”, dijo.
Para el titular de la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra), Francisco García López, las organizaciones de transportistas actúan según su conveniencia y piden la aplicación de la ley sólo en aquellos espacios o zonas en donde ellos están violando las leyes; pero, dijo, es algo que compete atender a la Seguridad de la Secretaría de Seguridad Pública.
La Sevitra, dijo, sólo es normativa. “Ocurre lo mismo con todas las organizaciones tienen que tienen mototaxis irregulares y piden que se aplique la ley en donde ellos quieren, pero en donde ellos están violando la ley, no quiere que se aplique. Esa es una de las broncas con las que nos enfrentamos. Aquí tiene que actuar Seguridad Pública”.
Gobierno genera el desorden: CTM
Organizaciones gremiales, laborales o sociales han tomado por asalto a la ciudadanía, imponiendo su "ley"
El secretario general en Oaxaca de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Carlos Alberto Mejía Gil, en cambio, sostiene que la violencia y enfrentamientos fue gestada desde la Sevitra por permitir el crecimiento desordenado en el transporte público. Pero también, dijo, por la falta de oportunidades o generación de empleos por falta de inversión privada en el estado.
“Esto dio pie a que se masificara este servicio y obvio que hay enfrentamientos y disputas. Que eso ha sido causado sino por otra cosa por la competencia desleal que se propició en ese momento en la Secretaría de Vialidad y Transporte”.
Pero la violencia va más allá de los enfrentamientos entre las propias organizaciones por sus intereses comunes. El titular de la Sevitra aseguró que muchas organizaciones utilizan los mototaxis para llevar a cabo sus propias movilizaciones y en, los mototaxis son objeto de inseguridad.
“Efectivamente, los mototaxis han sido acusados de múltiples situaciones que van desde robo, violaciones. Hemos platicado con las propias organizaciones porque ellos dicen que no son quienes cometen este tipo de ilícitos, que son gente que se aprovecha y que son situaciones aisladas”, puntualizó Francisco García.
Matrioska de la delincuencia
Ernesto Gutiérrez, presidente del Observatorio Ciudadano del Delito, opinó que muchas de las organizaciones se cubren o protegen bajo el membrete de alguna agrupación más grande o de un partido político “creando un monstruo que afecta la inseguridad del estado”.
Además, el número de personas adheridas a esas organizaciones ha crecido a un grado que rebasan la capacidad de las fuerzas de seguridad pública.
“El argumento que siempre ha existido cuando se registra un movimiento de gran cantidades de personas, es la incapacidad de los cuerpos policiales de contener esas masas. Ese ha sido el argumento y entre más se deje crecer este fenómeno, más complicado va a ser convatirlo”, advirtió.
