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Una jaculatoria por Bertoldo Yescas

Foto(s): Cortesía
Redacción

El 2020 sigue enlutando a los taleanos : primero fue el padre Gil Torres, luego Elías Bautista y hoy debemos despedir con mucha pena y dolor a  otro sacerdote, éste de  la familia, mi tío  el padre Bertoldo Yescas Miguel, también originario de Talea de Castro en donde nació y vivió hasta los 13 años para luego trasladarse a la ciudad de Oaxaca e ingresar al Seminario Pontificio de la Santa Cruz de  donde, luego de 12 años de formación, egresó  para  ordenarse como sacerdote el 2 de junio de 1964.


Derrotado más por la prolongada  depresión que le provocó   su inesperada  “jubilación” como párroco que por sus enfermedades gastrointestinales,  falleció  a la edad de 81 años, de los cuales 56 años los dedicó en cuerpo y alma a servir a la iglesia católica iniciándose como vicario en la  parroquia de Putla de Guerrero para más adelante hacerse cargo de las parroquias de    Chilapa de Díaz, Santos Reyes Nopala, Puerto Escondido,  Talea de Castro y Tlacochahuaya.


En cada uno de estos pueblos  su trabajo pastoral cotidiano solía combinarlo con su gran pasión  por las mejoras materiales de la parroquia. Y de todas tal vez  la obra más notable  fue la construcción en obra negra   del  templo de Puerto Escondido; pero, ya antes,  en Chilapa de Díaz, nunca descansó hasta  levantar una nueva casa parroquial y contribuir a la restauración de su templo. En este silencioso pero en ocasiones bullicioso  rincón mixteco recorrió a pie y a caballo  los pueblos y rancherías que formaban parte de la parroquia durante doce largos años.


Su mundo eran las parroquias  y sus feligreses,  de donde surgieron grandes amistades,  y en derredor de ese  espacio  terrenal y  sembrado de esperanza desarrolló a plenitud su vocación sacerdotal reafirmando, además,  su afición por la música clásica ya cultivada desde el Seminario  y, por supuesto, por  la música regional de la Sierra Juárez .Como buen serrano dominaba casi a la perfección el zapoteco  y era un apasionado de la música de bandas filarmónicas de la región  que solía  no solamente  escucharla y tararearla sino también, cuando la oportunidad se presentaba, bailar alegremente la interpretación de sus alegres  sones y jarabes zapotecos.


Fue ese arraigo a la  tierra y enamoramiento de su música que lo llevó formar una pequeña banda filarmónica en Talea durante el breve tiempo que allí permaneció como párroco.  No tuvo nombre pero la gente del pueblo la bautizó como “La banda del padre” . Su sueño era quedarse allí para siempre pero problemas de salud y el frío intenso propio de la región lo obligarían a dar un paso atrás para ser reubicado en Tlacochahuaya y cerrar su ciclo como párroco en Chilapa de Díaz. Alfa y Omega: fue su primera y última parroquia.


Los años que siguieron a su jubilación fueron sin duda los más difíciles para un hombre de Dios acostumbrado a celebrar misas todos los días y estar siempre atento a sus demás labores pastorales que por vocación y obligación las llevaba a cabo como párroco; pero ya en retiro estas tareas se volvieron temporales y el simbólico  apoyo económico que a partir de entonces empezó a recibir de la Mitra ( la tesorería del Arzobispado) resultaron insuficientes para su manutención .  (No contar con un fondo digno de retiro y con servicios médicos ha sido, por cierto, un problema no resuelto para todos los sacerdotes en México).


Vino entonces la depresión, la añoranza de los viejos tiempos, el gusto casi cotidiano por el mezcalito, las quejas del abandono al que había sido confinado y una terrible ansiedad para sobrevivir en condiciones menos precarias a las que la jubilación lo obligaba. Y todo lo anterior sus males gastrointestinales. Con el tiempo ni desde la familia ni desde esas generosas amistades que siempre le tendimos la mano se pudo revertir lo que el mismo ya casi lo tenía escrito: tenía que unirse a su madre y a sus hermanos, Luis, Felipe y Miguel, fallecidos tiempo atrás.


Y la madrugada del sábado 21 de noviembre, luego de una larga y dolorosa agonía, murió para ser enterrado en su tierra natal. Descanse en paz.


Noviembre 21 del 2020.

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