Pasar al contenido principal

Tiene migración ambiental un costo social enorme: Afirma José Sarukhán

José-Sarukhán
Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Dedicar más de 60 años al estudio de la vida desde la ciencia biológica y una vida laboral amplía que incluye la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México en dos periodos o la titularidad de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) por 30 años hacen que el doctor José Sarukhán Kermen analice desde otra mirada fenómenos como la migración.

“Hay que ver la cantidad de inmigrantes ambientales que hay en todo el mundo; en América ya está empezando a ocurrir también muy fuerte. Eso es un primer costo social enorme que también obviamente tiene sus repercusiones económicas, lo más importante es que la gente está mal y es lo que hay que cuidar que no ocurra”, expresa en entrevista.

Y explica: “La gente no se mueve de su lugar donde nació y de donde sus padres nacieron si no está forzado porque no hay fuentes de trabajo o porque ya no puede cultivar nada porque las condiciones ambientales son intolerables”.

Desplazamientos forzados

En un día el Gobierno de México ha contabilizado hasta 16 mil personas en las fronteras norte y sur, lo que se considera una ola migratoria sin precedentes que ocasionó la suspensión del servicio de trenes cargueros que eran utilizados por migrantes para transportarse, campamentos en el río Bravo que limita con Estados Unidos.

Sarukhán, quien proviene de una familia que después de sobrevivir a un genocidio en Turquía llegaron en los años veintes del siglo pasado a México, en espera de establecerse después en Estados Unidos, reflexiona que la gente no sale de su país sólo porque tenga ganas de pasearse.

Después de que por miles de años las poblaciones lograron establecerse de manera fija, estos desplazamientos migratorios son forzados porque en su tierra “ya no se puede vivir, por una serie de razones físicas, económicas, sociales o inseguridad que también un problema”, cuando la capacidad tecnológica se debe utilizar para “ver cómo diablos empezamos a deshacer este nudo que hemos generado”.

El mito de los reyes de la creación

Frenar la ola migratoria, como el cuidado de los recursos naturales implica una responsabilidad ética con las demás personas de este planeta, sin reparar en particularidades como la religión, colores de piel o de nacionalidades, “sino pensando que somos una sola especie” sin sentirnos “los reyes de la creación, considera Sarukhán.

En la medida que todo el mundo tenga la claridad de que pertenece a la naturaleza, “que somos parte de ella por un proceso biológico y no que la naturaleza nos pertenece” seríamos capaces de cuidar un planeta para que siga siendo habitable y no pensar en la útopica idea de viajar varios años luz para llegar a Europa, una de las lunas del planeta Júpiter donde ahora se sabe hay agua.

“Somos más de ocho mil millones de personas ahorita en el mundo y cómo vamos a mover a toda esa gente a un nuevo planeta cuando tenemos éste que es maravilloso absolutamente, pero no lo cuidamos”, reflexiona.

Entrevistado a propósito de su visita a Oaxaca para participar en el Sexto Congreso Nacional de Recursos Naturales, Sistemas de Producción e Innovación Tecnológica que organizó el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Ciencias Físico-matemáticas y Naturales en 1990, está convencido de que el cuidado del medio ambiente sólo se va a lograr cuando se toma conciencia de la importancia de esta acción.

“Hay que conocer toda esa información que tenemos de qué está pasando con el planeta, qué pasa con la forma de vivir y cuál es el impacto de las cosas que consumo. Nosotros somos creadores de ese problema y si no lo resolvemos, nadie lo va a hacer, para eso hay que enterarse y tener la motivación de hacer algo”, expresa.

La inacción la entiende en una población que es educada en un sistema que no le enseña a tener una noción de que, como parte de la naturaleza, el ser humano comparte genes con todos los organismos, sin ser el dueño de ésta:

“Compartimos genes hasta con las lechugas; 20 por ciento de nuestro ADN es igual al de éstas y ya no digamos de primates como los bonobos con los que tenemos 99 por ciento de similitud en el ADN, pero esto no lo enseñan en la escuela”, además de que la visión de que la naturaleza “está para servirnos nos está dando en la torre”.

En vez de esa actitud egoísta y desprovista de ética, las personas “tenemos que aprender a que necesitamos mantener las condiciones biológicas y físicas, si es que queremos que nuestra especie funcione por los siguientes siglos”, en vez de agudizar problemas como el cambio climático y la crisis hídrica.

Trayectoria

60 años dedicados al estudio de la vida desde la ciencia biológica 

30 años de una vida laboral amplía que incluye la rectoría de la UNAM, en dos periodos o la titularidad de la Conabio

“La gente no se mueve de su lugar donde nació y de donde sus padres nacieron si no está forzado porque no hay fuentes de trabajo o porque ya no puede cultivar nada porque las condiciones ambientales son intolerables”.

José Sarukhán Kermen, biólogo

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.