Sin consultar a madres y padres, la mayoría de escuelas públicas de educación básica permanecerán cerradas a partir de este jueves que la Sección 22 adherida a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación iniciaron su paro indefinido.
“La mayoría no estamos de acuerdo, pero aquí nada más nos dijeron que a partir de mañana (jueves 15) no hay clases y que la otra semana vendrán tres veces a la semana por las tardes para ensayar los bailables de la clausura”, expuso Fabiola.
La hija de Fabiola tiene cinco años y estudia el tercer grado en uno de los 3 mil 849 preescolares del sector público.
“Si, está bien, van a ensayar para la clausura, pero lo importante es la educación”, expresó visiblemente enojada porque como mamá trata de cumplir con sus responsabilidades.
Apenas hace 15 días Fabiola viajó con su esposo a Juchitán de Zaragoza a comprarle un traje a su hija, tocado y joyería de filigrana, porque la temática del baile de clausura será del Istmo de Tehuantepec.
“Por rentar un día el traje nos cobran 2 mil pesos, pero si tiene algún daño pagamos una multa de mil 500, así que mejor lo compré, una amiga me ayudó a conseguirlo en 3 mil 500 pesos”, dijo una mamá que ya invirtió otros dos mil pesos para las alhajas y tocado.
Vladimir tampoco está de acuerdo que sus dos hijas, una que estudia el cuarto grado de primaria y la otra tercer grado de secundaria, dejen de tener clases, pero en ninguna de las dos escuelas hubo posibilidad de oponerse.
“Me apure este miércoles para hacer unos trámites, porque me va a tocar cuidar a mis hijas”, dice un padre joven que ejerce la abogacía y cuya esposa es empleada de Gobierno.
En muy pocos casos los comités de madres y padres de familia fueron un contrapeso para impedir que la plantilla docente apelara a su derecho a la huelga, llevando a asambleas extraordinarias la decisión.
La primera acción de protesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a la que pertenece la Sección 22, será la megamarcha que este jueves iniciará en el Ángel de la Independencia y llegará al zócalo de la ciudad de México.
El fin del paro indefinido dependerá de las negociaciones con la Federación para abrogar la Ley del ISSSTE, aprobada en 2007.
