Haciendo un recopilatorio histórico por el día de la Revolución mexicana el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México compartió para el saber de la ciudadanía el expediente digital “Las enfermera durante la revolución mexicana” de cual extraemos y compartimos algunas ideas y hechos que fueron remarcables de tan vasta historia.
En el inminente caos que trajo la Revolución en México, el hito fue marcado también por la presencia femenina en el espacio público, las mujeres periodistas, espías, contrabandistas, voceras, cocineras, compañeras de batalla y enfermeras fueron de fundamental importancia.
Como parte de los cambios sociales que experimentó el país, figuró la creación de la primera Escuela de Enfermeras bajo la dirección del doctor Fernándo López y a través de la autorización del entonces presidente Porfirio Díaz.
Aunque la profesión se ejercía de manera relativamente informal en el país, respaldada hasta entonces por cursos; fue en 1907 que se dio a conocer un reglamento en el cual quedó establecido que la carrera de enfermera constaría de tres años y tendría como temas de estudio los siguientes:
Anatomía, Fisiología, curaciones, higiene, pequeña farmacia, cuidado de los niños, parturientas y enajenados.
La profesión fue de las primeras a las cuales se les permitía la entrada a las mujeres y a través de las cuales pudieron comenzar a incursionar en el campo laboral formal.
Su participación en la Revolución Mexicana estuvo marcada por su entrega al deber, pues muchas veces arriesgaban sus vidas para poder brindar atención, no solo a los heridos en batallas, sino también a las y los civiles que resultaban heridos.
Pero las manos no eran suficientes, instituciones pioneras como la Cruz Roja Mexicana no podían recibir heridos rebeldes debido a su naturaleza federal. Fue así que de manera extraoficial, organismos como la Cruz Blanca Neutral surgieron.
La Cruz Blanca Neutral fue fundada y dirigida por Elena Arizmendi Mejía con el lema “Por la humanidad”. Llegó a establecer más de 30 brigadas sanitarias en distintos estados del país durante el proceso revolucionario y en el centro-sur se vinculó al zapatismo a partir de una petición especial de Emiliano Zapata, para proporcionarle ayuda médica a su ejército.
Algunas de las enfermeras zapatistas, obtuvieron grados militares y se desempeñaron en las brigadas del Ejército Libertador del Sur, en la zona de los estados de Puebla, Guerrero, Estado de México y en el sur del Distrito Federal.
Es destacable además, que para fortalecer las filas de enfermeras que atendían sin parar, se le sumaron una cantidad enorme de mujeres civiles como voluntarias para auxiliar a los enfermos y heridos.
