Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO.- Además de los festejos propios y muy merecidos del 10 de mayo, es común que cercano a esa celebración, escuchemos hablar de muchas madres que alzan la voz para exigir cuentas al gobierno por sus hijos que han muerto impunemente o que han desaparecido, pero poco se habla de que ese mismo grado de pérdida y vacío que sufren las mujeres, también por causa de las autoridades, cuando les ha sido negada una adopción sin fundamento ni motivo, y, por el contrario, bajo razones abiertamente discriminatorias.
Hace ocho años, una mujer inició por primera vez un proceso de adopción internacional en México, de los cuales por lo menos seis, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) le privó injustamente de la posibilidad de ser madre y formar su familia por vía de la adopción, pero más preocupante aún, que por virtud de sus determinaciones discriminatorias, llenas de prejuicios y fuera de la constitución y la legalidad, el DIF le negó, esos mismos seis años, la oportunidad de un hogar amoroso a un niño o a un grupo de hermanos.
"Esto, desde la perspectiva de madre de la que soy capaz -aunque no tengo hijos- afecta irremediablemente el principio del interés superior de los menores que debe ser prioridad para cualquier gobierno y sociedad, cuanto más porque éstos se encuentran en clara desventaja al estar creciendo en centros de asistencia y es indispensable encontrarles un hogar en el que reciban amor y puedan desarrollarse plenamente", indicó la mujer que pidiói el anonimato.
"Desde niña soñé con tener hijos por vía de la adopción, desgraciadamente en nuestro país prevalece una gran ignorancia, prejuicio y discriminación en cuanto a esta forma de conformar una familia, y por ello, el camino para que haya una cultura que la promueva, que no discrimine y que no distinga a los hijos adoptivos de los biológicos, aún es muy largo y sinuoso. Es de no creerse que el propio organismo que debiera ocuparse de garantizar el desarrollo integral de la familia, perpetúe consideraciones discriminatorias y machistas, revictimice y reiteradamente viole los derechos humanos de quienes queremos adoptar y de los menores que más necesitan un hogar".
Indicó que antes del primer proceso de adopción que le negó el DIF, inició trámites para adoptar en el año 2012. En ese entonces el procedimiento era distinto pero desgraciadamente, al igual que hoy día, estaba cargado de prejuicios y discriminación.
"A lo largo de las entrevistas, las trabajadoras sociales que iniciaban con el trámite en la Casa Cuna, mostraban una clara tendencia retrógrada a distinguir absurdamente los hijos adoptivos respecto de los biológicos, considerar 'de segunda' a las mujeres solteras que pretendíamos adoptar, y cuestionar que una mexicana quisiera adoptar un menor extranjero, no obstante ser nuestro derecho conforme a la ley suprema de nuestro país. Prejuicios que tristemente tienen asimilados no sólo los funcionarios encargados del trámite de adopción, sino los miembros del Comité Técnico de Adopciones del DIF que resuelven sobre la idoneidad de los solicitantes, imposibilitando así que la cultura en México en torno a la adopción, evolucione y se erradique el concepto de 'madre/hijo de segunda' que tristemente todavía existe en nuestra sociedad".
Por lo anterior, no concluyó dicho proceso y en 2014 inició uno nuevo. Aparentemente, ya era distinto, sin embargo aunque ya incluía un curso de inducción, lo cual parecía una buena iniciativa, lamentablemente en la práctica esto retrasaba el proceso, ya que había que esperar a que se abriera la fecha del curso (en ese entonces una vez al año, por lo que tuvo que esperar a mayo de 2015 para iniciarlo) y aún prevalecía dentro de su tramitación un evidente pensamiento anacrónico y discriminador que tenía su expresión máxima en la carta que nos hacían firmar a las mujeres renunciando al hijo biológico que no podían tener.
"Un claro ejemplo de la presión ejercida por una autoridad que perpetúa el sistema patriarcal al asumir que el fin de toda mujer es tener hijos biológicos y que sólo en caso de que no sea fértil, buscará como 'consolación' ser madre por vía de la adopción. Obviamente, yo no firmé esa carta dado que, siendo fértil, había decidido formar mi familia por la vía de la adopción, en ejercicio de mis derechos fundamentales. Luego de esperar más de un año, me citaron para oír su resolución personalmente en la víspera del día de Reyes de 2017. Durante más de una hora, cuatro funcionarios del DIF recalcaron las razones que sin fundamentación ni motivación, había considerado el Comité Técnico de Adopciones, para no considerarme idónea como madre".
A pesar de ello, la mujer no interpuso litigio entonces, sino que decidió seguir las instrucciones del DIF para volver a solicitarlo, pensando ingenuamente que tendrían procedimientos establecidos de acompañamiento y apoyo para hacerlo más expedito y mucho más profesional. No fue así.
"La discriminación en materia de adopción está tan normalizada que en los propios lineamientos emitidos por el DIF encontramos un estereotipo normativo que segrega a quienes, en pleno ejercicio de sus derechos, interpongan un litigio contra la negativa del DIF, imposibilitándolos para volver a solicitar una adopción. Este mismo precepto establece que en caso de que hubiera sido negada la adopción, deberá el interesado dejar pasar un año para volver a solicitarla. Por dicho artículo abiertamente inconstitucional, tuve que esperar todo un año para volver a iniciar el trámite. Sobra aclarar que la afectación que sufrimos como solicitantes por el transcurso injustificado del tiempo a causa del DIF, es irreversible e irreparable, y atenta contra los derechos de las personas, en específico en nuestro albedrío para decidir el espaciamiento de nuestros hijos. No es lo mismo criar hijos a los 30 que a los 40, y el peso del tiempo recaerá, al final, en quienes queremos ser madres".
Para el año 2018 inició el segundo proceso de adopción, pero habían implementado algunas mejoras, como no solicitar la carta de renuncia del hijo biológico, agilizar un poco el trámite, y estar mucho más abiertos a que las solicitantes fueran solteras, sin embargo fue igual de tortuoso que el primero y era constante la amenaza de los funcionarios del DIF respecto de mi valoración psicológica.
"Continuamente me advertían: 'Si tu rasgo de personalidad sigue saliendo con la flexibilidad fuera del rango que tenemos fijado, te vamos a negar la adopción'. Pocos trámites implican un estrés similar al que se vive durante éste", indicó.
Y aunque su perfil no arrojó una personalidad violenta, deshonesta, psicópata, poco afectiva o algo que pusiera en riesgo a los menores, el DIF le negó la adopción todas las veces por dos razones principales, igualmente absurdas: no ser lo suficientemente flexible, según la valoración que hicieron, y considerarla, en el primer proceso, excesivamente altruista y dos años después, en el segundo proceso: una mujer incapaz de ser altruista y ver por los demás.
"Esto, no sólo es absurdo, sino que está basado en una aplicación e interpretación incorrecta de los resultados de las pruebas que me realizaron. ¿En dos años cambié de ser una mujer que basa su vida en el altruismo, a una mujer con nulo sentido del altruismo? ¿Le parece al DIF, por simple sentido común, que eso es un argumento válido para considerar a alguien idóneo o no para adoptar? Es claro que no están interpretando adecuadamente los estudios de los solicitantes y que los tergiversan para acomodarlos a la resolución que ellos prejuiciosamente toman".
Señaló que lo anterior le causó estragos, pues durante muchos años le atormentó la idea de ser una mala madre -aún no teniendo hijos- como lo había resuelto el DIF.
"Sufrí mucho tiempo por lo que habían dicho de mí y mi capacidad maternal, pero en 2020 me sometí a una pericial psicológica que demuestra que fui mal evaluada y que orientaron los resultados sin interpretarlos integralmente, para negarme la posibilidad de ser madre. En franca violencia de género, el DIF ha pretendido hacerme ver no sólo como 'madre no-idónea' o 'mala madre', sino en términos generales como una 'mala mujer', que si es fértil y quiere hijos, debiera tenerlos por la vía biológica".
Refirió que ha sido mucho el desgaste al que he estado sometida por años, en esta lucha contra la discriminación y porque se respeten los derechos de adoptantes y adoptados, y al final tuvo que renunciar a su sueño de ser madre por la vía de la adopción.
"Desde niña soñé con tener hijos por vía de la adopción, desgraciadamente en nuestro país prevalece una gran ignorancia, prejuicio y discriminación en cuanto a esta forma de conformar una familia, y por ello, el camino para que haya una cultura que la promueva, que no discrimine y que no distinga a los hijos adoptivos de los biológicos, aún es muy largo y sinuoso. Es de no creerse que el propio organismo que debiera ocuparse de garantizar el desarrollo integral de la familia, perpetúe consideraciones discriminatorias y machistas, revictimice y reiteradamente viole los derechos humanos de quienes queremos adoptar. ¿Cuántas niñas y niños estarán siendo afectados y permanecerán en centros de asistencia por años, carentes de amor y de los vínculos familiares que son necesarios en su vida adulta y para que toda sociedad se mantenga sana?", cuestionó.
