Ni la inclemencia de un sol, los minutos bajo él para poder conseguir el mejor lugar, ni las posteriores amenazas de lluvia, tampoco el sinsabor de la experiencia anterior de un concierto cancelado, aminoraron los ánimos de los seguidores de la soprano mixe, originaria de Santa María Tlahuitoltepec, para presenciar su primer recital en su estado natal, Oaxaca.
La presentación de María Reyna en el Teatro Macedonio Alcalá fue un éxito y con este sanó la energía. No sólo dejó manifiesto su talento, sino que ofrendó su canto en lenguas maternas a sus paisanos.
La cantante ha pisado varios escenarios, tanto en la Ciudad e México, como en Guadalajara, ciudad en la que radica actualmente. Oaxaca había sido un sueño, un deseo y ahora es un referente más en su carrera profesional.
Acompañada de su director musical, el pianista y arreglista Joaquín Garsón, María Reyna dio su guelaguetza a los cientos de seguidores que la acompañaron en su concierto. Del náhuatl al zapoteco, del mixe al mixteco, del maya al español, interpretó letras de oaxaqueños como Macedonio Alcalá, Álvaro Carrillo, José López Alavés y Demetrio López, así como una de sus composiciones en mixe.
Sabor a mí, El feo, El andariego, Canción mixteca, La llorona, Luz de luna, El dios nunca muere y Tääk un´k (Madrecita) fueron las piezas que compartió con un público heterogéneo, conformado por familias oaxaqueñas, así como por visitantes nacionales y algunos extranjeros, que fieles a su deseo de escucharla, esperaron pacientemente más de media hora a que abrieran las puertas del Alcalá.
Los boletos que se entregaron el mismo día del recital, de manera gratuita, horas antes del concierto, se agotaron en pocos minutos. María Reyna lleva 11 años de trabajo, su constancia y disciplina con el canto y la música la han llevado a presentar un proyecto de fusión de ópera, jazz y música contemporánea con lenguas de México.
A las 20:00 horas del pasado miércoles, el concierto dio inicio con un preludio de aplausos y gritos de apoyo a la cantante oaxaqueña, que lució su indumentaria tradicional, una blusa blanca de manta bordada con soles y magueyes, un ceñidor, su falda elaborada por sus paisanas, de Tlahuitoltepec.
El viaje musical duró una hora y media y estuvo acompañada por músicos oaxaqueños: Eliut Hernández, en el bajo; Osvaldo Clemente, en las percusiones y Roberto Leo en el clarinete, quienes fueron invitados a esta presentación para dar a conocer su propuesta de ópera mixe.
La soprano mixe lució en la segunda parte del concierto un vestido con el bordado tradicional de su comunidad natal, en negro con motivos en rojo y anaranjado. Siempre orgullosa de su cultura, su lengua y todo el trabajo de preparación que tiene a cuestas, en su carrera como cantante.
