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La intensidad de los Hong Kong Blood Opera y Joliette inauguró el Ciclo 2 del Circuito Indio en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Cualquiera que haya acudido ayer a la inauguración del Ciclo 2 de este festival organizado por Indio sin ser fan de alguna de las bandas, tiene que estar hoy en la computadora buscando todo sobre Hong Kong Blood Opera y Joliette, pues estas agrupaciones mexicanas ofrecieron una buena dosis de adrenalina con su estruendoso sonido, además de uno que otro golpe provocado por el mosh pit que se vivió en el dance floor del Txalaparta.



La noche prometía, desde que Oaxaca estuvo muy bien representada por Hoguera, la banda local que teloneó la noche y que definitivamente nunca desentonó con lo que vendría después. Tras deleitar al público con un setlist  muy completo, el público no dejó de aplaudir cada una de sus intervenciones e incluso comenzó a realizar sus peticiones.



Ya rebasaban las 23:00 horas cuando Hoguera terminó de hacer lo suyo, el telón bajó y el público despidió a estos oaxaqueños con aplausos y gritos. Los asistentes ya estaban más que listos para otra dosis de lo que fuera.


Fue el turno de HKBO, de repente los sonidos que salían de un sintetizador invadieron el lugar, seguido de unos buenos guitarrazos que por momentos nos recordaban a los Prodigy e incluso el sonido de Art The Drive-In, una mezcla bastante prometedora. La voz se fundía con todos los instrumentos al grado que ya no importaba si era en español o inglés, el lenguaje era un elemento más.



Así transcurrió una de las noches en las que este bar icónico de la ciudad albergó una especie de batalla campal que sorprendió hasta los mismos elementos de seguridad. Patadas voladoras y golpes al aire eran parte del mosh pit que los asistentes realizaban durante la presentación.




Sebastián, el vocalista de HKBO,  voló en más de una ocasión el barandal que separa a la banda del resto del público para dejarse caer al suelo y desde ahí continuar liberando frases desgarradoras al ritmo de la música industrial y hardcore que estrujó los oídos de todos los asistentes.

Al finalizar su presentación parecía que ya nada iba estar a la altura, pero Joliette tenía la última palabra y definitivamente no desentonó con la velada. Un sonido que sale desde las entrañas podía apreciarse, esta agrupación poblana demostró porque, al igual que los HKBO, son bandas de culto para el rock hecho en México.



El público se dejaba llevar por el violento sonido que fluía de los monitores y que provocaba empujones, golpes y patadas al aire entre el público. De hecho más de uno cayó al suelo durante este ritual pero en segundos fue reincorporado por los mismos danzantes.


Sin duda este segundo ciclo comenzó con mucha potencia, hoy continuará con la presentación del colombiano Esteman y mañana con la lírica de Arianna Puello. Definitivamente un cartel muy variado trae este festival que ya se ha consolidado como el mejor del año, al menos en Oaxaca.

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