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El arte es para todos: Lanfranco Marcelletti

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Complacido de dirigir a la Orquesta Sinfónica de Oaxaca como director huésped, en su segundo concierto de temporada, Lanfranco Marcelletti pondera el que varios jóvenes integren esta agrupación. Tras ofrecer dos conciertos, la noche del viernes y la tarde del domingo, definió la experiencia como bonita, ya que los músicos son muy accesibles para trabajar, además de comprometidos.


El director titular de la Orquesta de Xalapa dirigió en ambos conciertos un repertorio que unió a un compositor mexicano, José Pablo Moncayo; a un alemán, Ludwig Van Beethoven y a un ruso, Dimitri Shostakóvich, de quien además se ejecutó la Sinfonía número 6, una composición significativa: una burla contra el régimen.


Al hablar de la música, de las artes en general, considera que además de ser un entretenimiento, es una de las expresiones más profundas del ser humano, con una tendencia a ser universal; por ello, no se necesita dinero ni lecciones para poder entenderlo.


"La música sinfónica, como el teatro y el ballet, son expresiones que nos hacen a los seres humanos, bastante especiales, así como la posibilidad que tenemos de amar profundamente (...). Muchos dicen que la música clásica es elitista, pero eso es desinformación y desconocimiento, porque la verdad, esta música para la mayoría de las personas es accesible".


Como ejemplo, habla de que si a una persona, desde que es pequeña, en su casa se escucha cierto tipo de música como la sinfónica, quizá de grande tendrá alguna posibilidad más de volver a ella; pero igual lo puede hacer alguien que jamás la haya escuchado.


Sembrar la curiosidad


"Pienso que si en las escuelas o en la familia hubiera una tradición por la cultura, no sólo por la música, de manera lúdica, quizá el niño comience a crear expectativa o curiosidad, que es la que nos hace querer algunas cosas; hay que construir esa expectativa. Para entender el arte no hace falta saber el contexto, simplemente tener una expectativa sobre él".


En su experiencia, Lanfranco Marcelletti considera que si un ser humano se acostumbra a la música, danza, teatro, cine o pintura, se impregna del arte, como algo natural, sin pretensiones. Ha trabajado en proyectos sociales con niños de escasos recursos, a quienes mucha gente considera con menos posibilidades de acceso a expresiones artísticas y sus manifestaciones son fascinantes.


"El arte no es un lujo, no es de élites; simplemente es de quien se dé la posibilidad de estar en contacto con él. No es de ricos, hay muchos ricos que no saben qué es una pintura y hay gente con mucho menos dinero, que viene a los conciertos, que gusta de ellos, que los siente, aunque a lo mejor no los entienda. No tiene que ver con condiciones económicas, sino educativas".


Lanfranco Marcelleti llegó a México hace 16 años, vino como director invitado. Desde el 2012 lo eligieron director de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, ciudad donde actualmente radica. Durante los veranos, participa como director asistente en la prestigiosa Academia Rossiniana en el Rossini Opera Festival y como principal director del Festival Musica&Musica en Mercatello sul Metauro, ambos en Italia.


Oaxaca, musical


Sigue dando clases y ahora abrió curso de maestría y dirección en Xalapa, marcando la pauta en el país. Desde que conoció Oaxaca, con sus experiencias con Instrumenta, supo que esta entidad es cuna de talento musical.


"La capacidad de talento en este lugar es enorme, es un estado muy musical, con una gran potencialidad, de no sólo crear una sinfónica, sino de crear un público. Es un estado único y espero que sí puedan crear una escuela de música porque eso es muy importante; todos los talentos oaxaqueños tienen que irse para poder estudiar; si les dieran oportunidad de estudiar en su mismo estado, se quedarían aquí".

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