SAN BARTOLOMÉ ZOOGOCHO, Oaxaca.- A cuatro décadas de su creación, la Banda Filarmónica del CIS número 8 de Zoogocho, se encuentra en transición, compartió en entrevista su director, el maestro Camilo Jiménez Fernández, quien adelantó que están por arrancar su programa Sones viajeros, además de tener agenda llena de aquí a julio y dos colaboraciones con artistas.
Si bien -destaca- son una banda de música comunitaria, por lo que conservan repertorios de música regional, sones, jarabes, marchas y boleros, la misma música los ha llevado a escenarios en los que se necesita tocar música sinfónica.
"Estamos en proceso de la formación de la banda sinfíonica, sin dejar de lado el trabajo que estamos haciendo con las comunidades, porque es nuestra vida, pero no queremos desaprovechar la oportunidad de participar en los altos escenarios. Estamos en transición. Además, unas personas de Toluca nos donaron un autobús, para nuestro nuevo proyecto Sones viajeros, del cual haremos una grabación de música regional".
Colaboran con grandes artistas
Algunas de las colaboraciones que han buscado con esta banda han venido de artistas como René Casaos, de La Apuesta, quien han buscado grabar con esta agrupación, así como los integrantes de Campeche Show.
Camilo Jiménez Fernández conserva una premisa: "La prioridad es que no mueran los pueblos; mientras estos vivan, la banda del CIS va a seguir. Y nosotros conservaremos estos repertorios".
Una gran necesidad para esta banda es su dotación musical, ya que urgen de tubas rectas para esta transición, así como de otros instrumentos. A pesar de ser una de las bandas más cotizadas del estado, los apoyos son insuficientes.
Esta agrupación está integrada por músicos de varias culturas oaxaqueñas como la Chinanteca, Mixe, Triqui y Zapotecos de los Valles Centrales y la Sierra. De Zoogocho apenas son tres alumnos que se integraron a la banda, que en su alineación original mantiene a 55 integrantes, de los cuales ocho son mujeres; la edad de los músicos está entre los 11 y los 20 años.
Su lenguaje es la música y su espíritu es inquieto y creativo; son los músicos de esta agrupación. FOTO: Carina Pérez
"En el caso de ellas es difícil, porque es reciente la inclusión de las mujeres en las bandas, llevamos 20 años tratando de incluirlas, pero ha sido paulatino. A veces ellas o sus padres quieren estudiar otra cosa que no sea la música y aquí hay libertad", comenta Camilo Jiménez.
Diariamente estos músicos ensayan cuatro horas de manera individual y tres horas de manera grupal, además de cursar sus otras asignaturas, cuyas actividades los tienen ocupados de cinco de la mañana a nueve de la noche. Cada ciclo escolar egresan de 10 a 15 músicos, que continúan sus estudios en otras escuelas.
"Aquí, cada alumno utiliza los horarios de la mejor manera; saben que el tiempo no es para estar con el celular, afortunadamente ellos no están con esa idea; la institución está tratando de apoyarlos al cien por ciento, no pagan ningún servicio, ellos viven aquí, se les da alimentación y hospedaje y los talleres; así que saben bien a qué vienen".
Trayectoria en grabaciones
En su discografía destacan nueve producciones con composiciones de ellos, arreglos de los propios alumnos y música tradicional, los cuales mueven directamente en sus presentaciones, con lo que recuperan, costean su siguiente producción.
Todos los músicos están preparados para a su vez, poder impartir clases desde iniciación musical y solfeo a niños de las comunidades vecinas o la que solicite su docencia, además de que todos, como parte de su formación, hacen arreglos de las piezas que ellos elijan.
"Dado que están al día y ellos tienen sus propios gustos, se inspiran en la música que escuchan para hacer arreglos como ejercicio dentro del proceso de formación y aprendizaje; por eso han tocado los arreglos de los mismos alumnos; el que más ruido hizo fue el de Despacito, tema que arregló uno de los alumnos, el video que se hizo fue informal, como registro, pero se volvió viral", recuerda el director.
"Sí, fue un fenómeno que ayudó a difundir, pero no para apoyos, quizá sí para recibir más ideas. Yo hago caso a los comentarios negativos porque estos nos construyen, pero todo mundo sabe qué hacemos nosotros, en su momento muchos criticaron el haber tocado este arreglo, pero sólo se trató de un ejercicio", destaca Camilo Jiménez sobre esta anécdota.
Entre los pasillos los estudiantes siguen llegando para el registro; mientras algunos pasean por las instalaciones, otros la están conociendo como los más chicos, que han elegido otros talleres. Entre padres de familia y nuevos rostros que ingresarán a este centro, los sueños son promesa, y la falta de apoyos una meta más que superar.
El autobús que les donaron para el proyecto Sones viajeros, que los posibilitará para continuar trabajando con otras comunidades. FOTO: Carina Pérez
