Caracas.- En una jornada marcada por la presencia masiva de simpatizantes del oficialismo en el centro de la capital venezolana, el presidente Nicolás Maduro aprovechó la movilización para enviar un mensaje directo a Washington, en respuesta al incremento de la actividad militar estadounidense en el Caribe.
Durante la marcha, en la que participaron principalmente integrantes de la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela, un reportero estadounidense logró acercarse al mandatario para preguntarle sobre el riesgo de una acción militar en contra del país sudamericano. Maduro, sonriente y sin detener la caminata, contestó en inglés: “Yes, peace”, subrayando que su gobierno está concentrado en “gobernar con el pueblo y garantizar estabilidad”.
El mandatario también extendió un mensaje al pueblo de Estados Unidos, al que llamó a rechazar cualquier escalada bélica que, advirtió, podría arrastrar al continente a una nueva crisis. “No más guerras injustas. Es tiempo de unirnos por la paz”, expresó más tarde durante un encuentro con juristas internacionales, donde insistió en detener “la mano que ordena bombardear”.
Preocupación regional ante movimientos del Comando SurLas declaraciones del presidente venezolano se producen en paralelo a la creciente actividad militar del Comando Sur de Estados Unidos en el Caribe. A partir del domingo, Trinidad y Tobago albergará maniobras conjuntas con la 22 Unidad Expedicionaria de Marines, a escasos kilómetros de la costa venezolana.
El anuncio se suma a la reciente llegada de buques estadounidenses a Puerto España, lo que generó tensiones diplomáticas y la suspensión de acuerdos bilaterales entre ambos países. Además, esta semana tropas estadounidenses realizaron ejercicios en Panamá, un hecho que no ocurría desde hace más de dos décadas y que ha sido observado con preocupación por Caracas.
Respaldos y advertencias desde el ALBAEn respuesta a estos movimientos, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) emitió un comunicado en el que condena “la escalada de hostilidades” por parte de Estados Unidos y advierte que una intervención militar tendría consecuencias desestabilizadoras para todo el Caribe.
La organización, integrada por nueve países, afirmó que apoyará a Venezuela ante cualquier intento de agresión y calificó la situación como parte de una “campaña mediática y psicológica” contra el gobierno de Maduro.
Mientras tanto, Venezuela insiste en que la región debe atender la situación con prudencia y mantener canales diplomáticos abiertos para evitar un conflicto que —según el propio Maduro— podría convertirse en una tragedia continental.
