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Encumbrar a la mujer en Tamazulápam del Espíritu Santo, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

TAMAZULÁPAM DEL ESPÍRITU SANTO, Oaxaca.-Aquí el reto más importante para una mujer es aceptar que la violencia no es parte de la costumbre, que la sumisión frente a la agresión no cabe en estos tiempos y que, la unidad en torno a ese flagelo, es necesaria para erradicarlo.


El silencio no es el camino, y la pena por lo vivido no debe frenar el desarrollo y éxito de las mujeres ni aquí, ni en ningún otro sitio; como lo demuestra Lucy Hernández Pérez, abogada de profesión, pedagoga por convicción y primera mujer mixe empresaria de la costrucción.


Nuevo rol

Según la CMIC, en Oaxaca solo existen 60 mujeres aproximadamente, dedicadas a la empresa de la Construcción, de ellas el 50% se encuentran afiliadas oficialmente al gremio.

De acuerdo a datos del Instituto de la Mujer Restaurada (Imer)

Entre enero y octubre de 2017 se registró la muerte violenta de 102 mujeres en Oaxaca. que se sitúo en el tercer lugar por feminicidios a nivel nacional.

En ese mismo año, entre enero y noviembre se iniciaron 2 mil 213 carpetas de investigación de las cuales 74 por ciento fueron por violencia familiar y 14 por ciento por delitos de índole sexual.


 


El último secreto


La maestra Lucy está en la memoria del pueblo por su interés en organizar a las mujeres y capacitarlas, pero también porque fue la primera ex secretaria de Bienes Comunales y es la ex síndico municipal más joven; reconocida por su talento, carácter y disciplina y odiada por quienes se resisten a cambiar conductas machistas.


Su carácter y determinación para atender los servicios que le confirió la comunidad a muy corta edad le ganó resentimientos, dado que puso orden en temas que antes nadie se atrevía.


Con la emoción a flor de piel, Lucy habla con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, de su historia de vida marcada por el alcoholismo, los golpes, las carencias y el abandono.


Arropada por su madre, Doña Antonia Pérez González, su tía Rosa Elía y su amiga Judith Zavaleta, recuerda las continuas agresiones de su padre, quien abandonó el hogar cuando apenas ella tenía 8 años, y la ausencia de su madre, quien debió trabajar por dos para mantener a cuatro niños y a ella.


“Hoy es el día, es el momento, va mi último secreto mamá, no quise decirlo antes por no herirte, pero la violencia no vino solo de mi padre, también fuí víctima de otras personas mientras no estabas, ya pasó, vamos  adelante”, soltó en medio de lágrimas y la sorpresa de todos los presentes.



Una de sus actividades más importantes es formar a las nuevas generaciones en una vida libre de violencia. FOTO: Mario Jiménez



La resiliencia en Lucy es extraordinaria, sus problemas dice ya no son las heridas, sino la búsqueda de alternativas, recursos, gestiones que le ayuden a mejorar las condiciones de su gente.


Los Ayuukjä'äy (Mixes) y la decisión de una mujer


La oportunidad de Lucy para escapar de su realidad llegó a los 17 años, cuando terminó la secundaria y, por sus propios medios, buscó la oportunidad de seguir estudiando, lejos de su pueblo, orgullosa de su origen y dispuesta a enfrentar cualquier reto, con la clara idea de que a ella no le pasaría lo que a su madre.


“Estudié abogacía en Oaxaca, luego obtuve la oportunidad de involucrarme en la formación de niñas y niños como educadora indígena bilingüe y, a los 21 años, la asamblea decide darme un servicio que a ninguna mujer le habían permitido: la Secretaría de Bienes Comunales”, comentó.


Orden para conservar el bosque


Los nunca vencidos tuvieron que aceptar que una mujer quebrara las añejas costumbres: primero logró que no se obligara a los padres a heredar sus tierras exclusivamente a los hijos; luego, obtuvo que al signar un convenio de esa naturaleza, los vástagos beneficiarios se comprometan a velar por sus padres y también condicionó a los comuneros a solicitar permiso para la tala de su monte, a fin de evitar el aprovechamiento desordenado y el riesgo a perder su riqueza boscosa.


Una más, la de mayor importancia, es que como síndica suplente creó la Instancia Municipal de la Mujer, donde motivó a las mujeres de su pueblo a denunciar la violencia, a capacitarse y desarrollarse y la que hoy se encuentra en el abandono, producto de la negación de una comunidad aún machista a continuar el proyecto.


Sin reflectores, hacer el bien


A sus 38 años, Lucy es empresaria de la construcción, hace 9 años comenzó el ejercicio de generar recursos apoyar a sus paisanos, gracias a ello, durante los sismos registrados en septiembre de 201, contribuyó en tareas de auxilio para las poblaciones mixes más afectadas, de su propio peculio.


“Me han inventado mucho, es lógico, es la resistencia propia a la idea machista de que las mujeres somos para casarnos, tener hijos y estar a cargo de los quehaceres del hogar, también me han invitado a incursionar en la política, pero estoy convencida que para hacer algo por mi pueblo, no hay necesidad de ser diputada”,  indicó.


Lucy es el ejemplo claro de que hay muchas mujeres que transforman el dolor en éxito y que, el discurso relacionado con el empoderamiento de la mujer se hace posible más allá de los reflectores, siempre y cuando sean ellas mismas las que quieran conquistarlo.


“Quiero inspirar sí, no busco que ningún partido me mire, sino que las mujeres de mi región y de otras zonas se den cuenta que la historia de violencia, sumisión y discriminación, se puede transformar en éxito”, concluyó.

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