La violencia extrema que vivían en sus casas llevó a que 71 personas, mujeres con sus hijas e hijos se vieran en la necesidad de refugiarse en la Casa de Medio Camino (Cami) de la capital del estado a lo largo del 2020.
“En general son mujeres cuya vida está en riesgo, es decir, que son mujeres con una violencia extrema junto con sus hijas e hijos, no siempre es el caso pero puede suceder, por ello recurren al refugio para salvaguardar su vida y la de sus hijas e hijos”, señaló Graciela ¬¬¬¬Calvo Navarrete, directora del Instituto Municipal de la Mujer.
En total el año pasado fueron 25 mujeres refugiadas con sus hijas e hijos, que de manera total sumaron 71 personas fluctuantes.
En promedio mensualmente habitaron ocho mujeres víctimas de violencia familiar por un periodo de hasta tres meses o más en casos excepcionales en donde no se había resuelto su situación jurídica o no tenían un espacio donde estar sin que su vida corriera riesgo.
Normalmente las mujeres atendidas en el Cami, explicó la funcionaria, son derivadas de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, del Centro de Justicia para las Mujeres (Cejum) o de la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca a través de su centro PAIMEF.
“Generalmente estamos en coordinación con estas instituciones y es de ahí en donde las mujeres solicitan el refugio. Ese es el proceso”.
Mujeres y el confinamiento
Actualmente son seis mujeres y 14 niñas y niños quienes están habitando en la Cami, la más reciente ingresó el pasado viernes 29 de enero.
Calvo Navarrete indicó que la pandemia vino a modificar una serie de dinámicas familiares y agudizar la violencia que ya se vivía en muchos de los hogares por la permanencia en casa y la convivencia por mayor tiempo con la pareja violentadora.
“La pandemia vino a modificar una serie de situaciones, el permanecer más tiempo en casa, incluso el tener que convivir más tiempo con la pareja en este caso generó, como es ya muy sabido, situaciones de violencia, no necesariamente más graves, pero los generó, eso es definitivo”.
De acuerdo con las cifras a nivel nacional hubo un incremento muy importante de mujeres agredidas durante el confinamiento, que además de reflejarse en los refugios, se notó en las llamadas telefónicas a las líneas de emergencia y auxilio.
