En seminario de derechos humanos y sexualidad, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se afirmó que los legisladores ejercen violencia contra los homosexuales.
Xabier Lizárraga Cruzchaga, investigador de esta institución, afirmó que estos representantes populares promueven la política de la "resignación", que consiste en que aguanten las condiciones de violencia que persiste en contra de los gays.
Afirmó que los integrantes del Poder Legislativo solo se limitan a hacer llamados a la tolencia
“La política de la tolerancia también es violencia, porque supone una cosa nefasta: pretenden hacer creer que a través de tolerar se subsana el orden de de sus funciones operantes y se acaba con las actitudes de rechazo, aunque éstas se extienden y expresan todos los días, a todas horas, en todas partes”, dijo, el Director de Antropología Física del INAH.
“Tolerar es aguantar, soportar; por lo que conmina a la tolerancia es pretender implementar políticas de resignación, sin que realmente cambie nada; en el fondo y en la forma, la homofobia solo es maquillada, disfrazada. La tolerancia es guardar silencio, por ello es la máscara más humillante y silenciosa de la violencia; una farsa”, agregó.
El Doctor en Antropología aclaró que la homofobia no se elimina por decreto porque como cualquier fobia es la expresión de un miedo irracional, “de un miedo absurdo a la homosexualidad y a los homosexuales, además, es un miedo mediado por el odio que no pocas veces deriva en comportamientos de extrema violencia difíciles de silenciar”.
Por otro lado, este escritor señaló que este rechazo a los homosexuales se inicia y se pruebe desde la casa, en los niños.
“Se enseña a través de constantes lecciones de odio y violencia social, y el aprendizaje casi siempre empieza con chistes, apodos, burlas e insultos que se califica de inocentes. En el más sutil insulto está el germen de la más trascendental violencia”, agregó.
Las mujeres, añadió el profesor investigador del INAH, han sufrido también esta violencia desde hace varios años, a través de la misoginia.
“”La homofobia es hermana de la misoginia por lo que comparten numerosos gestos y maquillajes, y en virtud e mirriadas conquistas sociales se permuten sonrisitas de complacencia, una y otra afectan a todas las mujeres y a todos los hombres que imponen roles y los encasillas en esteoreotipos”, manifestó.
Lizárraga afirmó que estas formas de violencia son “drogas” que generan adición al agresor al sentimiento de ser poderoso.
Señaló que el miedo a los homosexuales, es también el miedo al placer y al gemido.
