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Devora las calles para mantener a su familia

Foto(s): Cortesía
Redacción

Con nueve años de conducir un taxi por las diferentes colonias de la capital, para apoyar a la economía familia y sacar adelante a las que ella considera sus niñas, Carmen Arely Díaz diariamente recorre los intestinos de una ciudad en constante crecimiento.


Conducir un vehículo por la ciudad y brindar un servicio de primera a la sociedad oaxaqueña, es algo que le gusta hacer, por ello, siempre recibe con una sonrisa a quienes ocupan su unidad.


Con la mano firme en el volante, pendiente de cada una de las señales de tránsito, con una sonrisa franca y una plática que hace mucho más ameno el viaje, Carmen conduce a su destino a sus pasajeros.


Ella es parte de una generación de taxistas que empezó desde su bisabuelo: “Mi papá se llamó Gabriel Díaz y cuando él murió, mi madre Esther Carmen Ramírez, se hizo cargo del taxi, y a me gusta manejar, a pesar de que existen bastantes riesgos, he aprendido -y me han enseñado mis compañeros- que debo tener cuidado de las personas que suben a mi unidad, sobre todo a no ser muy confiada”, comenta.



Y es que existen lugares que son de riesgo para los ases del volante: “Una vez me metí a un lugar muy peligroso, casi no iba a salir de ahí porque me iban a asaltar, pero gracias a Dios, me salvó una patrulla”.


Combinar su labor de madre con su trabajo antes era difícil. “Mis hijas Iliana, Alejandra e Iraís estaban más chicas; nunca las dejé, creo que siempre he tenido tiempo para ellas, a pesar de las edades que tienen, las he apoyado”.


Para ella el ser madre significa que tiene el amor suficiente, las ganas “de estar bien, pero sobre todo la salud. En mi caso personal es tener mucha fortaleza para salir adelante, por mis tres hijas, son mi punto principal, y el amor es incondicional, porque tanto le doy amor a una como a otra, yo sí me moriría si les pasara algo”.



Al principio le fue difícil el hacer el papel de padre y madre. “Hace como ocho meses que me separé del papá de mis hijas, y entonces, a raíz de ello, vinieron muchos problemas emocionales, porque pensé que mis hijas, con la edad que tenían, lo iban a superar rápido, pero a la fecha las estoy ayudando emocionalmente, porque les afectó bastante”.


Así, con la valentía y el coraje de sacar adelante a sus hijas, Carmen Arely, devorá las calles a diario, ofreciendo siempre un servicio de primera, a bordo de su unidad.

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