Para que estados como Oaxaca dejen de castigar con cárcel a las mujeres que aborten dependerá del nivel de indignación ciudadana, pero también, de la capacidad de activismo, consideró la activista y feminista Martha Lamas Encabo.
Sentenció que las mujeres logran más autonomía de acuerdo a los representantes populares que se eligen.
“Mientras no se organice la ciudadanía, las leyes no cambian, porque son acuerdos terrenales entre seres humanos”, dice tajante cuando se le pregunta sobre uno de los grandes pendientes en la agenda de los derechos de las mujeres.
Luego de recibir el doctor honoris causa la doctora en antropología, catedrática universitaria, investigadora, escritora y feminista, es muy clara cuando analiza la falta de conocimiento que la ciudadnía tiene acerca de los diputados por los que vota.
Es más, no se le pregunta siquiera qué posición tienen en torno a temas como la despenalización del aborto. Si se ignora quiénes son los candidatos, mucho menos hay interés para organizarse e irlos a ver una vez que son electos.
Es a ese nivel que se necesita organización política de los ciudadanos que quieren un respeto a los derechos sexuales y reproductivos, “que se organicen, salgan a la calle y tengan estrategias”, porque la despenalización del aborto no es cuestión de magia. En la Ciudad de México, donde hace una década se logró que la interrupción del embarazo sea legal en cualquiera de sus causales las activistas, incluida Martha Lamas, “luchamos 36 años en conseguirlo”.
Esa experiencia le hace asegurar que “la despenalización del aborto, no es de un día para otro, es un proceso de ir cambiando las cosas, pero requiere mucha organización ciudadana” en un contexto donde hay sectores a favor y en contra, expresó la también integrante del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
La fundadora de revistas como Fem y Debate Feminsita, al igual que de organizaciones como el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) o la Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer (Semillas), el problema que existe en el país en torno al embarazo adolescente no solo tiene que ver con su prevención, sino con una forma de remediarlo “con las chicas que no quieren llevar a cabo esos embarazos”.
“Oaxaca puso ejemplo con Benito Juárez de la importancia de separar estado e iglesia y el hecho de legalizar un procedimiento no obliga ninguna mujer a buscarlo, es como el divorcio, nadie obliga a divorciarte, pero es muy bueno que exista, lo mismo que el aborto, es muy bueno que exista el aborto legal”, insistió.
