Rosa se ha dedicado a la recolección de basura durante 28 años, superó el machismo y los señalamientos negativos, sobre todo, aquellos comentarios que le aseguraban que no podría con el oficio.
“Me levantaba todos los días, con la fuerza de voluntad para hacer lo mismo que un hombre y desempeñarme en el área lo mejor posible”, confesó a NOTICIAS.
Ella es una de las diez mujeres que se desempeñan como barrenderas en el sindicato 3 de Marzo, en un universo de 180 varones.
Todos los días se levanta a las 7 horas para prepararse el desayuno y encaminarse a al trabajo. Su destino, la Alameda de León y el Andador Turístico, donde recolecta la basura que la ciudadanía deposita en las papeleras, además de la que está tirada en la calle.
Oficio de hombres
Desde los 17 años, Rosa inició en la vida laboral, luego de que ella y sus ocho hermanos quedarán huérfanos de padre; su madre y hermanos también pertenecieron al sindicato de barrenderos,“desenvolverse dentro de un mundo de hombres si me costó mucho, sobre todo por los comentarios negativos hacia mi persona y mi capacidad” dijo.
Rosa esperó 10 años por una plaza, antes de eso, se dedicaba hacer el aseo en el asilo de ancianos; los ayudaba en todo, pues las personas a las que cuidaba, muchas veces estaban imposibilitados para valerse por sí mismos.
Posteriormente pasó a formar parte del área de barrenderos, “el oficio era exclusivo de hombres, me encontré con comentarios machistas que me decían que no podía con el oficio, que no aguantaría mucho en la labor y lo que quedaba era demostrar que podía con eso y más”, dijo.
Temor evitó que tuviera hijos
Rosa es soltera, su niñez, adolescencia y juventud la marcaron de por vida; no tuvo hijos por el temor de no poder darles una vida digna, “sí pensaba tener hijos, pero siempre quise evitar la situación de mi madre y ante el temor de no saber si les daría una vida digna, pues se me fue el tiempo” dijo.
Actualmente vive con su hermana y sobrina; le falta poco menos de cinco años para jubilarse, a pesar de ésto, asegura que no se quedará sola en casa, buscará algún grupo de personas de su edad para disfrutar de su jubilación viajando o simplemente conviviendo con personas de su misma edad.
“No me veo en un futuro estando sola en mi casa, si ya no trabajo quiero mantenerme activa, pues con la edad, ya los pies y manos me duelen por el desgaste que ya han sufrido, aún así no quiero darme por vencida todavía”, expresa.
Le falta educación a la sociedad
Su rutina consiste en mantener su área de trabajo siempre limpia, su horario es de 9 horas a 15 horas, durante ese tiempo acude a el área de la Alameda de León y al Andador Turístico a recolectar la basura.
Rosa siempre está atenta de qué los depósitos siempre se encuentren libres de residuos para evitar que se acumulen y den un mal aspecto, recalca que esta labor ha sido difícil por la falta de educación y concientización de las personas, pues muchos comerciantes y vecinos del zócalo, depositan sus bolsas de basura en la calle o en los cestos de basura peatonal.
Indica que tiene plenamente identificada a las personas que hacen este tipo de actividades, incluso cuando les solicita que esperen el camión recolector de basura se ha encontrado con insueltos y con señalamientos de que su trabajo es recoger la basura.
“Las personas no son conscientes de la problemática de la basura y tampoco tienen la educación como para esperar el camión recolector, sino que prefieren abandonarla en las esquinas, generando focos de infección”, finaliza.
