La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro, realizada en una operación militar encabezada por fuerzas de Estados Unidos, generó reacciones inmediatas y contrastantes en América Latina, donde gobiernos y actores políticos se pronunciaron entre la condena y el respaldo.
De acuerdo con información difundida por el presidente estadounidense Donald Trump, la captura ocurrió durante la madrugada e incluyó también a Cilia Flores, esposa del mandatario venezolano. Reportes preliminares señalan que Maduro fue trasladado fuera del territorio venezolano y se encuentra bajo custodia estadounidense, donde enfrentaría cargos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
En el plano regional, varios gobiernos rechazaron la operación al considerar que vulnera la soberanía de Venezuela y el derecho internacional. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que la acción “cruza una línea inaceptable” y representa un riesgo para la estabilidad y la paz en América Latina. En Colombia, el mandatario Gustavo Petro expresó su preocupación por la escalada de tensiones y anunció el reforzamiento de la seguridad en la frontera común con Venezuela.
Cuba se sumó a las críticas contra la intervención militar, mientras que el gobierno de México manifestó su rechazo a la operación y a los hechos violentos registrados en Caracas, reiterando su postura histórica de no intervención y respeto a la autodeterminación de los pueblos.
En contraste, sectores políticos de la región expresaron respaldo a la detención. En Argentina, figuras de la oposición, principalmente del partido PRO, avalaron la acción, aunque el tema generó divisiones frente al rechazo manifestado por sectores del peronismo. En Colombia, algunos expresidentes celebraron la captura del mandatario venezolano y difundieron mensajes en redes sociales calificándolo como “dictador”.
Asimismo, se reportaron concentraciones y expresiones de celebración de ciudadanos venezolanos en el extranjero, particularmente en Estados Unidos y países de Europa, tras confirmarse la noticia.
La detención de Maduro abre un nuevo escenario de tensión política y diplomática en la región, mientras gobiernos latinoamericanos evalúan el impacto del operativo y sus posibles consecuencias para la estabilidad regional y el futuro político de Venezuela.
