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Alma y Sidney, dos oaxaqueñas tras los pasos de Malala

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Son jóvenes, son oaxaqueñas y comparten el mismo interés de ayudar a otras mujeres a vencer la pobreza y el machismo para poder ejercer su derecho a la educación. Son Alma Delia y Sidney Paulina, becarias del Fondo Guadalupe Musalem quienes caminan sobre los pasos de la Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai.


Fue el pasado viernes 1 de septiembre cuando las oaxaqueñas pudieron estar de frente a la joven paquistání, a quien platicaron parte de la realidad que viven las mujeres en las comunidades indígenas de Oaxaca.


Alma Delia Ramírez Hernández es originaria de Santa Cruz Zenzontepec, tiene 16 años y cursa el último año de educación media superior. A la par de sus actividades académicas, ella imparte talleres sobre derechos sexuales y reproductivos en su comunidad y otras cercanas.


“En mi pueblo, ya no se maneja mucho eso de que los padres elijen las parejas de sus hijas, pero sí, si ellos se enteran de que sus hijas tienen novio, automáticamente les cancelan el apoyo para que asistas a la escuela porque dicen: estudias o tienes pareja. En algunas ocasiones cuando se enteran que tienes novio te juntan (las obligan a vivir en pareja)”, explica.


Haber conocido y convivido con Malala -expuso- la inspiró a seguir trabajando para contribuir a cambiar la vida de las mujeres hacia entornos más equitativos y justos. “Yo me siento muy impresionada porque Malala es una mujer muy importante en la historia”


Sydney Paulina Mendoza Gutiérrez, tiene 15 años y es originaria de Santa María Tlahuitoltepec. Estudia segundo año de educación media superior y espera algún día ser pediatra o abogada.


La becaria también se caracteriza por su labor comunitaria enfocada a la participación ciudadana. Conocer a Malala -expuso- la inspira a seguir caminando sobre la ruta de impulsar a que otras jóvenes como ella puedan asistir a la escuela y concluir una carrera profesional.


“Nunca me imaginé conocer a Malala. Cuando leía algo de ella me emocionaba, pero nunca pasó por mi mente que algún día la conocería en persona. Ahora la conozco y sigo sin poderlo creer”


Las becarias convivieron por espacio de tres horas con Malala y otras tres jóvenes más una originaria de Colombia, Brasil y otra más de México. Durante ese lapo intercambiaron experiencias sobre el contexto de las mujeres en cada una de los lugares de origen de las reunidas con la premio nobel de la paz.


“Ella mostró su preocupación por lo que pasa pero también le agradó que hay jóvenes que están haciendo algo para cambiar esos contexto”, expresó Alma.

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