Ser madre por segunda vez envejeció a Marisol 10 años. La cara lavada y oscurecida de fregar la ropa y lavar los trastes bajo el sol, no la muestran como una joven de 19 años.
Desde hace cuatro años que se juntó con Antonio, cuando ella tenía 15 y él 24, Marisol asumió las responsabilidades de una mujer adulta, incluida la maternidad temprana.
A pesar que todavía era una adolescente, a los 16 años Marisol dio a luz a Nicole y tres años después, apenas el 29 de septiembre, a un niño al que todavía no presentan en la Oficialía del Registro Civil en Tlacolula, a donde pertenecen.
Más allá de narrar las fechas y compartir los nombres de su pareja, con quien no se casó porque al momento de empezar a vivir juntos ella era una menor de edad, la timidez le impide explicar cómo ha sido ser esposa y madre adolescente.
No necesita relatar mucho, el cansancio en su rostro y la poca atención que da a su cuerpo y alimentación por las tareas del hogar y el cuidado de su hija, ejemplifican parte de las repercusiones de convertirse en madre.
Virginia, quien además de vivir en Tlacolula y tener 19 años, es amiga de Marisol, también “se juntó” en la adolescencia con un hombre adulto y fue madre de una hija el año pasado, al igual que las 33 mil 82 mujeres de Oaxaca que en 2018 experimentaron un embarazo por primera vez.
Siete mil 829 embarazos adolescentes
De acuerdo con los Servicios de Salud de Oaxaca, el 23 por ciento de esas cifras, es decir 7 mil 829, ocurrieron en menores de 19 años.
En este año la tendencia es muy similar. De 26 mil 753 embarazos de primera vez, mil 42 son en adolescentes, es decir el 22.58 por ciento.
El director de Prevención y Promoción a la Salud de la dependencia, José Ramón Pintor Sill, admitió que falta capacitación en el personal para disminuir el problema de embarazo en la adolescencia.
Personal médico no reporta delitos sexuales
Aunque no haya violencia sexual, si un hombre adulto tiene relaciones sexuales con una menor de entre 14 y 17 años de edad comete el delito de estupro y en caso de una menor de 14 años, debería presumirse como violencia sexual.
Sin embargo, para el personal de salud, este y otro tipo de delitos sexuales pasan desapercibidos y no se atreven a aconsejar a las familias a denunciar; mucho menos dan parte al Ministerio Público.
“Ningún caso se ha reportado a las autoridades. Hemos atendido la parte meramente médica, de salud, no lo hacemos de manera oficiosa”, asentó Pintor Sill, justificando que en su mayoría el personal de salud tiene temor a represalias.
Lo único que se tiene reglamentado a través del formato 17P, es el reporte de lesiones de violencia de género, aunque por lo regular en esos casos, el personal de los Servicios de Salud se limita a atender la necesidad de salud.
“Si piden que atendamos una herida, eso hacemos, de dónde provino es otra cosa”, detalló al considerar que si bien se tiene un modelo integrado para atender los lineamientos de la NOM 046m “es cuestión de sensibilización y concienciación para que de manera no comprometida y sin exponer su integridad” el personal médico dé atención y reporte las agresiones sexuales.
