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Abuso policial, muerte y orfandad en Santa Lucía, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Necesito mantenerme de pie, hasta ver que se haga justicia por la muerte de mi hijo, después de eso, me podré doblar y llorar su muerte; él solo vino a visitarnos y nos lo quitaron, pero no dejaremos que las cosas se queden así, su familia y amigos seguiremos exigimos que Raúl entregue a los culpables, él es la cabeza y tiene que responder”.


Son las palabras de Alejandro Soriano Villanueva, padre de Zeferino, presuntamente asesinado en los separos de la Policía Municipal de Santa Lucía del Camino, quien recibe a NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, en el hogar donde hace ocho días despidieron con una bendición al quinto de sus seis hijos, cuando éste salió de paseo, sin pensar que sería la última vez que lo verían con vida.


Mientras relataba, su mirada buscaba la de su esposa, Petra Morales, y la de su hijo Amadeo, como acumulando la fuerza que necesitaba para no sucumbir ante el dolor y evidenciar, a través de lágrimas, su pena; Alejandro quería decir algo, pero la pena se lo impedía.


“Mi hijo era obediente y atento, su simpatía encantaba a las mujeres, hace cuatro años se fue a Francia, ahí se casó y ahí se quedó el menor de sus cuatro herederos con la mujer que lo amaba y lo hacía feliz, ya no pudo volver a verlos, pero dejó varias cartas para ellos, como si lo adivinara”, dijo con esfuerzo.


La rabia y la tristeza lo vence, él no puede seguir el diálogo, y es lógico, más aún cuando apenas ocho días antes disfrutaba de la visita de Zeferino, que cada determinado tiempo viajaba a Oaxaca para visitar a “sus viejos”.



Petra la madre de Zeferino dice no creer en la justicia y advierte que no cesará su lucha hasta que se vayan de Santa Lucía las malas autoridades. FOTO: Emanuel Salinas

El último paseo


El sábado 6 de agosto, a eso del mediodía, Zeferino se arregló como si fuera a una fiesta, dice su hermano Amadeo, salió con la mejor de sus ropas y, como siempre, muy contento; jamás imaginaron que sería la última vez que lo verían.


“Como a las nueve de la noche, un amigo de la familia vino a la casa para avisarle a mi papá que mi hermano estaba detenido, aparentemente por faltas administrativas, dijo que al parecer, porque se pasó de copas, como ya era noche, mi papá ya no acudió en su auxilio porque sabía que todo el trámite lo podría hacer hasta el día siguiente”, cuenta.


A primera hora, Don Alejandro se presentó en la comandancia de la Policía Municipal de Santa Lucía del Camino para saber de la situación legal de su hijo, llevarle el desayuno e iniciar los trámites para su liberación, nunca se imaginó que, a partir de ese momento, su vida daría un doloroso giro; a Zeferino ya no lo volvió a ver con vida.


“Como le dijeron que había cambio de turno y que tardarían, mi papá dejó el desayuno para mi hermano en la Comandancia y volvió a casa para esperar el regreso de Zeferino, era una falta administrativa, con toda seguridad saldría al mediodía”, agrega el hermano de la víctima.


Las horas pasaron sin que se supiera nada de su hermano y, fue hasta las seis de la tarde de ese fatídico domingo que, a través de un mensaje, un amigo de la familia que trabaja para una funeraria les informa que Zeferino está muerto, que su nombre está entre la lista que filtran a los llamados “carroñeros”, gente que trabaja en hospitales, así como en las distintas corporaciones policíacas y de auxilio.



Alejandro Soriano Villanueva, padre de Zeferino Soriano Morales presuntamente asesinado a golpes en la cárcel municipal de Santa Lucía del Camino. FOTO: Emanuel Salinas

Al golpe doloroso de la noticia se sumó la incertidumbre, pues nadie sabía algo en los separos municipales, dónde estaba el joven detenido hacía menos de 24 horas y mucho menos, si se encontraba o no con vida.


Coincidente amenaza


El cuerpo de Zeferino, sin embargo, ya se encontraba en las instalaciones del Servicio Médico Forense de Oaxaca (SEMEFO), ubicado en San Bartolo Coyotepec, ¿quién lo entregó? o ¿cómo llegó?, son preguntas que hasta el momento nadie responde.


Muchas fueron las versiones que corrieron con respecto al caso, los siguientes días las redes sociales se llenaron de comentarios en contra de la autoridad municipal de Santa Lucía del Camino, verdades a medias acerca de las condiciones en que el joven, Soriano Morales, había sido detenido y muerto, datos no confirmados, críticas y señalamientos con más intención de golpear políticamente al edil de ese lugar, que de coadyuvar con la búsqueda de la verdad.


En tanto, el dolor inundaba el domicilio de la familia y, entre las amistades y vecinos crecía la indignación y rabia ante tan injusta muerte.



Estas son las únicas pertenencias que pudieron rescatar familiares de Zeferino tras su muerte. FOTO: Emanuel Salinas

“Yo tomé de las manos a mi hijo, yo vi como estaba lastimado, a mi hijo me lo mataron en la cárcel, aún traía las manos marcadas por las esposas”, afirmó don Alejandro al escuchar el relato de su hijo.


Afirmación que es reforzada por Amadeo, quien muestra las imágenes en las que el cuerpo de su hermano se nota golpeado y quemado, como si lo hubieran torturado a golpes y expuesto durante horas al sol, un sol que coincidentemente pega de lleno en la zona del encierro de vehículos con que cuenta Santa Lucía del Camino y donde se encuentran las mazmorras.


A pregunta expresa, el entrevistado refiere que Zeferino no era un hombre de enemigos, al contrario, su simpatía lo hacía ser admirado por mujeres y hombres y, con mucha facilidad lograba hacer amistades; sin embargo, no hacía mucho que había recibido una amenaza, la de un hombre llamado Damián, que trabaja para la corporación policial municipal.


“No sabemos bien que es lo que había pasado con ese hombre, lo que sí nos dijo es que lo había amenazado y es que mi hermano no permitía que nadie lo humillara y aquí los policías son abusivos, son esa gente que corren de otras corporaciones y se refugian aquí”, acusa Amadeo.


Por si fuera poco, la familia de Zeferino debió enfrentar la pena de recibir un cuerpo desnudo, sin más pertenencia que un rosario, una pulsera de plástico y las agujetas de sus zapatos, el resto de sus posesiones, como ropa, zapatos y cartera jamás les fue entregad; eso sí, la exigencia para que fueran devueltas motivó la amenaza de los elementos policiales hacia los familiares.



Ayer al mediodía la comunidad de Santa Lucía salió a la calle a demandar justicia y en protesta contra el abuso policíaco.

El cuerpo "limpio"


No obstante, de la comandancia policial municipal le fue enviada al Semefo una copia de la credencial de elector del finado, documento que hoy argumentan tampoco obra en su poder. Pero hay algo más, en el Certificado de Defunción no existe dato alguno que haga constar que el cuerpo de Zeferino contuviera residuos de alcohol o sustancias tóxicas.


“La noche del velorio Raúl (Cruz González) llegó a darnos el pésame, sólo eso, porque hasta ahora no ha dicho nada respecto a lo ocurrido, por eso nos manifestamos, por eso tenemos que ir a gritar al Palacio Municipal para pedir que intervenga, que se haga justicia, que la muerte de mi hermano no quede impune”, señala Amadeo Soriano Morales.


Francia, viaje solo de venida


Zeferino nunca pensó que moriría en esta visita a Oaxaca, que estaba a punto de concluir, por ello no resolvió en lo legal la autorización de traslado de Matías, de tres años, el más pequeño de su hijo, lo que impidió su salida de Francia y evitó que su madre pudiera acompañar al hombre que ama a su última morada.


Aquí fue despedido por Alexander, Danna Paola y Elian, sus hijos mayores; sus cinco hermanos que le sobreviven, procuran mantenerse firmes ante esta desgracia para la familia Soriano Morales, una tragedia que va más allá de la simple muerte de uno de sus integrantes, un hecho que tiene que ver con el exceso de poder y la impunidad con la que actúan algunos cuerpos policiales que, evidentemente, están formados por elementos sin preparación, que se refugian en corporaciones ilegalmente constituidas cuando son despedidos de otras.


A decir de su madre, Doña Petra Morales, la justicia no existe, pero hoy, advierte, hay una familia herida que no cesará hasta que se vaya de Santa Lucía del Camino la gente que le hace daño, la que abusa de su poder y a la que ni como madre, ni como ciudadana perdonará que hoy su hijo esté muerto, hasta que se vaya dice, la mala autoridad.


Luego de la demanda interpuesta por la familia de Zeferino Soriano Morales, la Fiscalía General del Estado emitió cinco órdenes de aprehensión contra los señalados como presuntos responsables, los cuales se dice se han dado a la fuga.

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