Rhonda Bell Martin fue una asesina en serie estadounidense. Cometió sus asesinatos entre 1932 y 1956, en Alabama, Estados Unidos. Asesinó con arsénico a su madre, dos esposos y tres hijas presuntamente para cobrar el dinero del seguro de vida. Confesó sus delitos y la condenaron a morir en la silla eléctrica en 1957.
Falla en su séptimo asesinato
Entonces de 49 años, Rhonda Bell Thomley Martin, una camarera de Montgomery, Alabama, confesó en marzo de 1956 haber envenenado a su madre, dos maridos y tres hijas. Su quinto marido, quien antes fue su hijastro, fue envenenado como las demás víctimas, pero tuvo suerte y sobrevivió, pero quedó parapléjico y confinado en un hospital en Biloxi, Mississippi.
Fue su caso lo que llevó a las autoridades a investigar las extrañas muertes que rodearon a Rhonda. La mujer fue arrestada en marzo de 1956. Los detectives establecieron que ella recaudó el dinero del seguro de cada una de las víctimas por turno y consideraron que esto provocó la ola de asesinatos en serie.
Esto es poco probable, ya que Rhonda solo recaudó lo suficiente para cubrir los costos de los entierros, y ella nunca admitió que éste fuera el caso.
La mesera compareció ante el tribunal de la ciudad por el único cargo formal presentado en su contra: el asesinato de Claude Carroll Martin, su cuarto esposo, en 1951. Además de Claude Martin, la mujer admitió haber envenenado a su segundo marido, George Garrett, en 1939.
También aceptó alimentar con veneno para ratas a sus tres hijas, Emogene Garrett de 3 años en 1937; Anna Carolyn Garrett, de 6 años, en 1940; y Ellyn Elizabeth Garrett, 11, en 1943.
También reconoció que mató a su madre, Mary Frances Gibbon en 1944. Fue declarada culpable por el Gran Jurado del Condado de Montgomery de asesinar a Claude, de 51 años, al suministrarle veneno para ratas en los alimentos.
Un jurado de 12 hombres deliberó más de tres horas antes de condenarla por envenenar a Claude después de aproximadamente un año de vida matrimonial. Cuando se leyó el veredicto, Rhonda hundió la cabeza en sus brazos y sollozó. Se ordenó que la trasladaran a la cárcel del condado.
En ese momento Rhonda estaba casada con el hijo de Martin de 29 años, Ronald, quien estuvo bajo tratamiento durante nueve meses por envenenamiento. Fue la enfermedad de Ronald lo que llevó a la investigación del asesinato. Las autoridades arrestaron a Rhonda en Mobile.
Después de tres días de interrogatorio, la camarera firmó una declaración en la que admitía que había envenenado a los dos Martin y a otros cinco parientes. Rhonda fue vaga sobre el motivo de los asesinatos, pero aceptó que tenía seguro para las seis víctimas.
La Defensa alega locura
El abogado de la acusada, William F. Thetford, basó su defensa en un alegato de locura. La Fiscalía respondió que Rhonda le sirvió arsénico en el café a su esposo para "cobrar una cantidad insignificante de seguro y sacarlo del camino para poder casarse con su hijo".
Ocho meses después de la muerte de Martin el 27 de abril de 1951, Rhonda se casó con su hijastro Ronald C. Martin, 21 años menor que ella.
El abogado Thetford presentó evidencia de que Rhonda sólo cobró 2 mil 750 dólares en tres pólizas de seguro después de la muerte de su esposo. Su declaración escrita decía que tenía pequeñas pólizas de seguro sobre las vidas de las seis víctimas. Fue juzgada solo por la muerte de Claude Martin.
Es ejecutada en la silla eléctrica
Recibió la sentencia de muerte y fue ejecutada en la silla eléctrica el 11 de octubre de 1957. Se erige como la última mujer ejecutada en Alabama. Ocho días antes le preguntaron en una entrevista si estaba dispuesta a morir: “Bueno, nunca has visto a nadie dispuesto a sentarse en la silla eléctrica.
Pero si eso es lo que tiene que ser, eso es lo que será ”. Rhonda Belle quería que le conmutaran la sentencia por cadena perpetua. Se había hecho un bonito vestido, blanco y negro, para ir a su audiencia.
A pesar de su esfuerzo, el 11 de octubre de 1957 caminó hacia la cámara de la muerte con su vestido nuevo y un anillo de bodas. Su última comida fue hamburguesa, puré de papas, panecillos de canela y café. Unos minutos después de la medianoche, la ataron a la silla y le preguntaron si tenía algo que decir. Ella negó con la cabeza en silencio.
El swicht fue conectado; Rhonda Belle se puso rígida mientras la electricidad entraba en su cuerpo. Sostenía un Nuevo Testamento en su mano izquierda. Luego fue declarada muerta.
Su nota póstuma
Los funcionarios de la prisión encontraron en el Nuevo Testamento de Rhonda una nota que ella había escrito el 14 de octubre de 1956. Fue entregada a las autoridades en la prisión de Kilby, donde se llevó a cabo la electrocución.
La nota decía: “A mi muerte, ya sea por muerte natural o de otra manera, quiero que mi cuerpo sea entregado a alguna institución científica para que sea utilizado como mejor les parezca, pero sobre todo para ver si alguien puede averiguar por qué cometí los delitos que he cometido.
“No puedo entenderlo, porque no tenía ningún motivo. Definitivamente hay algo mal. ¿No puede alguien encontrarlo y salvar a alguien más de la agonía por la que he pasado?



