Fabien Neretsé, un exfuncionario de alto rango ruandés declarado culpable de "crimen de genocidio", fue condenado este viernes por un tribunal penal de Bruselas a 25 de años de cárcel, la primera sentencia de este tipo en Bélgica.
El acusado, un hutu de 71 años, "se beneficia de circunstancias atenuantes a causa de su edad", precisó la presidenta del tribunal, Sophie Leclercq.
Actos sin piedad
Con sus actos, llevó a cabo "un perjuicio irremediable a toda la humanidad" y se mostró "sin piedad" durante todo el proceso, en el que "no puso en cuestión" sus actos, consideró. La fiscalía había pedido una pena de 30 años de cárcel contra el hombre, que el jueves había sido declarado culpable de "crimen de genocidio" en Ruanda en 1994 por el tribunal penal.
"Retengan la gravedad extrema de los hechos, la voluntad de exterminar al otro", dijo el fiscal a los jurados, insistiendo en el "carácter sin piedad" del acusado. Neretsé, que siempre ha dicho ser inocente, es el primer ruandés condenado en Bélgica por genocidio. El veredicto del jueves fue calificado de "histórico" por los abogados de las partes civiles.
También fue declarado culpable de nueve "crímenes de guerra" cometidos en Ruanda entre abril y julio de 1994. "Ustedes darán una señal no solo a Neretsé, sino también al resto del mundo", declaró el fiscal a los jurados.
"La señal será clara. Es decir: señor, señora, usted nunca más dormirá tranquilo y Bélgica nunca será una tierra de impunidad para los autores de genocidios y los criminales de guerra [...] Ustedes nunca serán bienvenidos [aquí] y les perseguiremos hasta el final", añadió.
Asimismo, el fiscal insistió en "la ausencia de confesiones" y de "arrepentimiento" de Neretsé.
"Nada que añadir"
Cuando Neretsé fue invitado a pronunciar un último alegato, el acusado dijo que no tenía "nada que añadir".
"El conjunto de los crímenes de guerra de los que fue declarado culpable el acusado se inscriben en el genocidio de los tutsis, que tuvo lugar a partir del 6 de abril de 1994", detallaba el fallo, publicado al cabo de seis semanas de proceso. La acusación de "crimen de genocidio" no acabó de cuajar en los cuatro primeros procesos en Bélgica vinculados al genocidio en su antigua colonia y celebrados en 2001, 2005, 2007 y 2009.
Esta se apoya en el hecho de haber atacado a un número indeterminado de personas en nombre del deseo de "destruir" la etnia tutsi. Algo que quedó probado por unos testimonios "abrumadores" en el caso de Neretsé, según la acusación.
"Un señor local"
Neretsé también fue condenado a nueve "crímenes de guerra" cometidos en Kigali en abril de 1994 y otros dos perpetrados semanas más tarde en zonas rurales lejos de la capital. Su comparecencia ante el tribunal se debe en gran parte a la determinación de la belga Martine Beckers, cuya hermana, cuñado tutsi y sobrina de 20 años fueron asesinados el 9 de abril de 1994 en Kigali junto a vecinos tutsis.
Neretsé era uno de sus vecinos en la capital de Ruanda. Según la acusación, encargó a hombres armados impedir que estos y otros residentes de la zona buscaran refugio cuando las masacres habían empezado en la capital ruandesa.
Los hechos se produjeron tres días después del asesinato del presidente hutu Habyarimana, visto como el desencadenante del genocidio que costó la vida, según la ONU, a al menos 800.000 personas, esencialmente tutsis.
En el verano de 1994, Martine Beckers llevó el caso ante la policía federal belga. Con la ayuda de testigos ruandeses y de activistas de derechos humanos, consiguió llegar hasta los presuntos responsables.
Neretsé, un ingeniero agrónomo, era considerado como un "señor local" en su región natal, en el norte rural. Fundó una escuela en Mataba (norte de Ruanda), que contribuyó a financiar una milicia armada durante el genocidio, según los debates de la audiencia.
Detenido en 2011 en Francia, donde había retomado su vida profesional y se beneficiaba del estatus de refugiado, el acusado solo pasó algunos meses en detención preventiva en el marco de este caso.
