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Chamacos asesinos quería ser sicarios; se entrenaban con ‘Resident Evil’

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ciudad de México.- No fue por pobreza que Marcos Gregorio planeó junto con sus amigos de 13 y 16 años de edad, quitarles la vida a una madre y su hija para luego robar sus pertenencias. Lo hizo, “influenciado por los videojuegos”, para conformar su banda de sicarios.


Durante los últimos meses el joven de 17 años concentró su vida en perfeccionar sus habilidades de sicario a través de ‘Resident Evil’, videojuego que le permitió contactar a otros menores para intercambiar ideas, pero sobretodo aprovechó el Facebook para invitarlos a pasar de la fantasía a la realidad.


Invitó a varios adolescentes, pero solo dos le hicieron caso: Jonathan y su primo Gabriel, de 16 y 13 años, respectivamente. Así, el pasado 3 de mayo los tres entraron a la casa de sus víctimas en la calle Diego Rivera, esquina con Ramos Millán, en la colonia San Miguel Teotongo, en Iztapalapa.


La madre de familia, quien se dedicaba al cuidado de su hijo discapacitado, fue agredida una y otra vez hasta que quedó inconsciente. La hija de la mujer de 14 años, quien unas horas antes había recibido un diploma por sus excelentes calificaciones, recibió 18 puñaladas con una ballesta.


La procuraduría capitalina informó en un principio que el doble homicidio era porque los agresores pretendían robar las pertenencias de las víctimas, debido a la pobreza en la que vivían, pero lo cierto es que buscaban allegarse de recursos económicos para comprar armas y dedicarse a ser sicarios.


Así lo revelaron en sus declaraciones ministeriales los tres menores cuando fueron detenidos. Ante las autoridades, advirtieron que los 20 mil pesos del monto robado era para adquirir pistolas.


La influencia de Marcos Gregorio sobre las armas, los asesinatos, los delitos, policías, militares y demás lo traía desde la cuna. Su madre es elemento de la Policía Auxiliar de la Ciudad de México en activo, según la averiguación previa IZTP/IZP-10/T3/371/16-05.


De hecho, en la vivienda que rentaban, en el mismo predio donde ocurrió el crimen, hay gorras y uniformes de la policía capitalina, así como ropa camuflada que Marcos gustaba vestir.


Su inclinación por las armas era evidente, en las largas horas que pasaba en el café internet, propiedad de su padrastro, combinaba los videojuegos con lecturas sobre equipamiento.


Las redes sociales acercaron a Jonathan y Gabriel a perpetrar el doble crimen. Ellos también estaban inmersos en los videojuegos, y ante las autoridades, admitieron los planes que les compartió Marcos Gregorio.


Menor de 13 queda libre


La familia de las víctimas piden a las autoridades cambiar las leyes y hacer más duros los castigos para los menores que incurren en delitos graves, como el homicidio calificado.


Enterarse que la pena máxima será apenas de cinco años de internamiento para los menores de 16 y 17 años, los hizo levantar la voz, mucho más cuando supieron que el de 13 años ayer quedó en libertad porque no es susceptible de acción penal, según la Ley de Justicia para Adolescentes.

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