Construida por Agustinos y Blethlemitas, mejor conocidos como la “Orden de los Hermanos de Belén”, la Basílica o Casa Real de la Soledad es una de las edificaciones con mayor historia en la ciudad de Oaxaca. Lo que hoy conocemos como la Basílica de la Soledad inició como un pequeño santuario, que con el paso del tiempo creció ante el desarrollo de la ciudad, dando forma a una Cruz Latina, es decir, una cruz con uno de sus travesaños más largo que otro.
Tras la llegada de los Españoles en el año de 1530 fue construida en este lugar una Ermita nombrada San Sebastián, en donde yacía un manantial. La historia registra que en 1617 un arriero que viajaba de Veracruz hasta Guatemala caminaba por la zona con sus mulas, al pasar por la Ermita notó la presencia de un animal de más con una caja muy pesada en el lomo.
Cansado del viaje, el animal se apostó en los terrenos que ocupaba la Ermita, sin poder encontrar al dueño, el viajero solicitó al gobierno y autoridades del clero desmontar la caja para poner de pie a la mula. El rostro, manos y el crucifijo de una Virgen se aparecieron en el pesado baúl, la mula murió después del largo viaje y tras desprenderse de la carga.
Considerado como un milagro, el Obispo de Antequera Juan Bartolomé de Bohórquez e Hinojosa, ordenó la construcción de un templo para venerar a la Virgen de la Soledad en 1617. La construcción que inició en 1682 terminó en 1690 con características de arte barroco, es decir, figuras de todas formas y tamaños que cubren un espacio. En el exterior, como en su interior, presenta arcángeles y santos, todos esculpidos a mano durante su construcción.
Su primer fachada fue construida en 1771 “en el centro tiene una imagen de la Virgen María, con un crucifijo y llorando junto a un cráneo, atrás se ve jerusalén, y a los lados tiene unos arcángeles, está Santa Mónica, San Agustín, Santa Catalina de Siena y otros” detalló el historiador Francisco Verástegui, conocido historiador de la ciudad de Oaxaca.
Su estructura escalonada, de acuerdo a Verástegui, se debe a que fue planeada para resistir temblores y sismos que se registraban en aquél tiempo. A la par fue construido el templo de Santa Mónica, lo que ahora es el palacio municipal, era un convento de monjas agustinas.
Fue hasta 1904 que Eulogio Gregorio Clemente Gillow y Zavalza, Obispo de la Verde Antequera, consagró el templo como Basílica dedicada a la Virgen de la Soledad, reanudando de esta manera la relación entre la Iglesia y el Estado que se habían roto por las Leyes de Reforma en 1859.
La entrada en vigor de las Leyes de Reforma cerraron por espacios de hasta 20 años las iglesias y centros ceremoniales de toda la nación, en Oaxaca fueron saqueadas la mayoría de los edificios, incluso el Ex convento de Santo domingo se utilizó como caballerizas durante el gobierno de Félix Díaz, hermano de Porfirio Díaz, sin embargo la Iglesia de la Soledad fue conservada.
En el interior aún permanece bajo resguardo una piedra donde se cree yacía el manantial, aunque los registros también apuntan a que podría ser una forma de delimitar los territorios del ex marquesado con la ciudad capital. El nombre de la Soledad tiene sus orígenes en España, es una avocación de la Virgen María y de la Virgen de los Dolores, sus primeras apariciones se remontan a Isabel de Valois, esposa de Felipe Segundo de Francia.
La Reina poseía una imagen de la Virgen de los Dolores que dejó en España, en el cuadro que llevaba consigo la Virgen denotaba tristeza y soledad, de ahí su título de Virgen de la Soledad.
Durante su estancia en España le fueron elaboradas esculturas de manos y cara, las Vírgenes no tenían cuerpo eran comúnmente llamadas “Vestidas” y su ropa cambiada de acuerdo a la festividad.
