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Recuerdan a García Márquez en la FIL de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

"Es difícil creer que un chico de 20 años se creyera capaz de escribir lo que quisiera, porque en realidad es difícil que un chico de esa edad se permitiera el tipo de texto y prosa que escribía él. Sus textos eran de un descaro impresionante" recordó el periodista y escritor argentino Martín Caparrós, sobre los primeros trabajos de Gabriel García Márquez, en el periodismo.


Al abordar el trabajo del escritor de Cien años de soledad, a 50 años de haberse publicado, precisó que tras sus primeros coqueteos con el periodismo, aún estudiante de derecho en Cartagena, fueron con el periódico local El Universal en el año de 1948, donde trabajó hasta 1961, el autor de Crónica de una muerte anunciada llegó a un mundo que no era exactamente el suyo y donde se buscaba un lugar. Finalmente, cuando Márquez llegó a México pasó muchos años sin escribir periodismo.


"Lo dejó cuando vino a México porque descubrió que podría vivir de otra cosa, pasó muchos años de sin ser periodista, pero de algún modo el periodismo fue ese pescado más grande que se le fue y le tuvo ganas años después. Cuando supo que había escrito su mejor novela -Cien años de soledad, lo cual se hace una vez y para siempre- entonces el periodismo fue un conejo tras el que tuvo que correr y regresó a él".


“Sus primeros textos eran de un descaro impresionante, de alguien que creía que podría escribir lo que quisiera. Era muy bueno”, señaló Caparrós. En ese lapso, escribió La hojarasca, la cual logró publicar luego de muchos rechazos y recomendaciones de que siguiera dedicándose exclusivamente al periodismo.


Jaime Abello llevó a la mesa la frase de García Márquez: “no quiero que me recuerden por 100 años de soledad ni por el Nobel, sino por el periódico”. Apuntó que esto lo dijo en referencia a un proyecto de periódico que estaba planeando antes de morir. Con base en esta declaración del homenajeado, dio pie a que los participantes recordaran su legado periodístico, el cual fue su primer oficio antes de saltar a la fama internacional como novelista.


Pese a su vena literaria “ejerció el periodismo como oficio matriz, donde podía canalizar sus habilidades e inquietudes”, apuntó Abello. En la charla se recordó su llegada a México “el país de la esperanza” en aquel tiempo, pues recibía migrantes y refugiados de todas partes. Fue aquí donde siguió trabajando como periodista de forma anónima en una revista para mujeres.


También en México escribió 100 años de soledad, mas no lo publicó aquí sino en Argentina, pues consideró que la industria editorial era más exitosa ahí y daría mayor impulso a su obra. No obstante su género, en este libro se advierte también su vena periodística, como señaló Jaramillo. “Él había utilizado los números como recurso periodístico porque da verosimilitud a la novela, empezando por el título”. Ejemplificó esto con una numeralia de las cifras que se manejan. “Tan sólo en el primer capítulo hay 16 precisiones numéricas”.


Entre los legados de García Márquez, además de su obra, está la fundación para impulso del periodismo que lleva su nombre, y la cual es colaboradora de la FILO, entre otras, con el Taller de Libro Periodístico impartido por Caparrós.


En conmemoración de los 50 años de la publicación de Cien años de soledad, una de las obras cumbre de Gabriel García Márquez, la 37 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) ofreció la mesa El periodista que escribió 100 años de soledad, con la participación de Gonzalo Martínez, de la Fundación Tomás Eloy Martínez; Martín Caparrós, periodista argentino; Darío Jaramillo, escritor y poeta colombiano; y Jaime Abello, director general de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

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