Alejandro José Ortiz Sampablo / Segunda de siete partes
Lo dicho en la nota anterior para muchos es motivo de controversia, y requiere que explique por qué el pago de la sesión analítica no puede estar supeditada a los preceptos del sistema capitalista.
Dos visiones distintas
Recuerdo a un psicoanalista de mis años mozos. Cada vez que aumentaba el costo de sus consultas, les explicaba a sus pacientes que tenía que hacerlo, pues era lo mismo que sucedía con la energía eléctrica, la renta, las tortillas, etcétera. Sin duda esa es una forma de incrementar el costo o incluso de establecer la tarifa del análisis, podemos suponer que él encontró su manera de cobrar. Sin embargo, la experiencia que recogemos en la clínica psicoanalítica nos impide aplicar técnicas generales; como he mencionado en otras notas, los psicoanalistas intervenimos una vez que contamos con la información que nos entrega el paciente, es decir, nos servimos de una técnica precisa; pero la dirección de la cura la creamos para cada sujeto. En este caso, aplicar un estándar en el cobro, además de dejar sin posibilidad de análisis a muchas personas, el analista omitiría una parte primordial de la vida anímica, la diferencia.
En contraparte, hace unos años leí una entrevista que le realizaron al psicoanalista argentino Germán García, quien falleciera el 26 de diciembre del 2018; en ella menciona respecto al pago de la sesión analítica, “que el paciente pague lo que pueda”. Cuando leí ese fragmento, Germán García me permitió plantearme una nueva forma del cobro de la sesión analítica. Pues a pesar de que años atrás cobraba de una manera parecida, no tenía tal claridad.
Tanto haces, tanto...
Es sabido que en esta vida todo tiene un precio, el cual obedece a las reglas del mercado, a la oferta y la demanda. Ejemplo de esto es el salario mínimo, que en nuestro país lo establece el Consejo de Representantes de la Conasami; no podemos negar, que por décadas el aumento que cada año se realizaba era signo de la injusticia social. En este punto entraríamos a un terreno espinoso, ¿cuál es la justa medida?, ¿justa para quién? Nuevamente nos encontramos con el dilema que la respuesta la habré de dar desde el lado del psicoanalista y del lado del paciente, al mismo tiempo. Sin embargo, la línea divisoria no es tan clara, pues como lo muestra Germán García con su enunciado, “que el paciente pague lo que pueda”; el analista para el cobro debe tomar en cuenta lo que llamamos “el síntoma del paciente”, así como su relación con el dinero. Una forma en que este último nos entrega valiosa información de estos dos puntos trascendentales de su vida anímica, es cuando ofrece su pago, pues no hay manera que lo haga desde otro lugar.
¿Pero, qué pasaría, si en lugar de que el paciente hable desde ese lugar tan encomiado por nosotros los analistas, "el inconsciente", es el analista quien lo hace, al privilegiar su síntoma y su relación con el dinero en el cobro de la consulta?
Continuará el lunes…
¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
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