“No me gustan los cánones ni soporto demasiado la autoridad” expresó la escritora, viajera y tuitera Margo Glantz (Ciudad de México, 1930), al ser homenajeada y celebrada por la Feria Internacional del Libro de Oaxaca. Emotivo por demás, divertido y lleno de sorpresas fue el evento titulado ¡Azúcar a Margo!, que de paso festejó a la ensayista, crítica literaria y académica mexicana por sus 90 años de vida.
“Siento que mientras tenga algo que decir escrito estoy viva, estoy viva siempre”, comentó Glantz a su interlocutora, la escritora Gabriela Jáuregui. Y es que antes de este homenaje ella se dejó ver emocionada del programa que le prepararon los organizadores de la 40 FILO, en su versión virtual, que incluyó un concierto a cargo de la Banda Azul de Oaxaca, que interpretó algunos temas oaxaqueños y una adaptación del tema Azúcar Amargo, de Fey.
Gabriela Jáuregui guió la conversación a través de preguntas que fueron desentrañando la vida y obra de la autora de más de 25 libros y pionera de la incursión femenina en la literatura mexicana.
Me he ejercido en la lectura, la escritura y la conversación literaria
“Mi cuerpo es un cuerpo que poco a poco ha perdido su lozanía, su esplendor. La vitalidad la sigo manteniendo, pero para mí esa vitalidad es importante ejercerla donde siempre la he ejercido: en la lectura, en la escritura, en la conversación literaria, en el encuentro con otra gente que permite la posibilidad de crear cosas nuevas”, compartió ante su llegada a las nueve décadas.
A través de un Facebook Live la autora recordó que uno de sus grandes temas ha sido el cuerpo femenino y su erotismo, esto, pese a que en su juventud se consideraba a sí misma fea.
“Leía y veía que el cuerpo de las mujeres estaba colonizado por la mirada masculina. En la facultad quise cambiar la mirada del cuerpo femenino con mi propia mirada. Me fui construyendo un imaginario erótico”. Dicho imaginario se convirtió tiempo después en el libro Apariciones, donde aparece la niña que abre las piernas, para tocar el violonchelo.
Es así como retrata una rebelión contra lo que para ella es un acto de opresión hacia la mujer. “Uno de los problemas fundamentales en contra de las mujeres es que para ser recatadas deben cerrar las piernas. Las piernas se abren para hacer el amor, para dar a luz y tocar el chelo. Las mujeres que abrían las piernas eran las prostitutas y abrirlas era ver el sexo como algo nefando. La niña es el futuro”.
Considerada por sus amistades y sí misma como moderna y transgresora, habló también sobre sus asistencias a la Facultad de Filosofía y Letras, en los años 60, con pantalón. “No podías hacer esa transgresión de usurpar el ropaje masculino” dijo.
Asimismo, de su entrada a la Academia Mexicana de la Lengua donde le pidieron ir de corbata y no encontró baño para mujeres, sólo para hombres. “Era un escándalo que una persona que escribiera una novela como Apariciones entrara en la academia y además fuera mujer”.
Pese al avance registrado en las últimas décadas para las mujeres, Margo considera que aún hay mucho por hacer. “Sigue siendo un mundo muy machista que no soporta que las mujeres estemos ganando un terreno muy grande. Esta Feria es un ejemplo del terreno que ha ganado la mujer, es muestra de que realmente una de las cosas más importantes es la presencia femenina y la organización de las mujeres al hacerla”.
"En el momento que alguien recibe un nombre recibe un destino"
Margo Glantz
“Me di cuenta que el cuerpo de las mujeres estaba colonizado por la mirada masculina”
Margo Glantz
"La posibilidad de escritura es la posibilidad de que aquello que ya no está vivo, reviva"
Margo Glantz
