Maitena ya no dibuja. Sin entrar en discusiones acerca de si la historietista le estorba a la escritora, ella ve un equilibrio en esta etapa de su vida. La célebre ilustradora argentina, Maitena Inés Burundarena, ha sido traducida a 12 idiomas en 33 países, la venta de sus libros sobrepasa los tres millones de ejemplares. Feliz de que la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) exista y sea sobreviviente a esta pandemia, desde Buenos Aires, aplaudió que se adapten estos contenidos a estos tiempos.
Frente a su biblioteca y conectada desde su apartamento, atiende a una conferencia virtual para la FILO y aborda todo tipo de temas, desde el humor, la historieta erótica, el feminismo, la novela gráfica, el proceso de escribir, leer y su afortunada elección de no ser una presa más, en el mundo, de la deadline, fecha límite de entrega de una tira, historieta, dibujo o libro a revistas, periódicos o editoriales.
Convencida de que la pandemia que atraviesa la humanidad es una montaña rusa, afirma que ella un día descubre cosas y al otro se deprime: “Yo, hace tiempo que dejé el humor, sólo vuelvo a hacer viñetas de humor para causas solidarias o para Ni una menos. Estoy dedicada a la escritura”.
"Escribir me hace bien"
Con absoluta calma, asegura que la pandemia le sirvió para saber hacia dónde va, tanto que la hace anunciar que dejará el mundo editorial en términos comerciales: “Tuve una relación con editoriales y la publicación de libros por muchos años. En esta pandemia entendí que ya vendí muchos libros, que esa relación (con las editoriales) es muy larga y llena de mandatos. Ahora quiero decir y escribir con libertad, sin pensar ni siquiera en publicar. Primero escribiré y después publicaré, pero no quiero estar pensando en el producto”.
Maitena hace referencia a "Rumble", la primera novela que publicó en el 2012, desde la cual, confiesa, ha abandonado tres novelas más. Considerada un demoledor retrato de familia, para algunos y una obra tristísima para ella, comparte que en los cuatro años que dedicó a escribirla, tuvo muchísimo crecimiento personal.
Y sí, acepta que es afortunada, gracias a la vida, de poder hacer lo que quiera y lo que quiere justo ahora es trabajar sin tanta exigencia de darle un libro al mercado en una editorial enorme, con la exigencia de que debe ser exitoso y venderse: “Ya me siento grande para esa batalla y la verdad que no me importa, no quiero desperdiciar mi energía en eso, quiero poner mi energía en hacer un trabajo que me haga bien, porque escribir -sobre todas las cosas- me hace bien”.
El humor lo tienen que hacer los jóvenes
Al hablar de cómo conseguir que el humor no sea repetitivo o se vicie, hace un recuento de su trayectoria. Ella comenzó a los 18 años a dibujar y trabajó de lo que podía como ilustradora, hizo algunos dibujos para libros de texto, hasta que por fin pudo tener su propia tira. En este tiempo, la historieta de novela gráfica fue su escuela para aprender lo que vino después.
"A mí me gusta que la viñeta sea graciosa, pero yo misma notaba que mi trabajo era muy reflexivo y a mí como consumidora de humor lo que me gusta es reírme; por eso creo que el humor lo tienen que hacer los jóvenes”.
Sobre cómo Maitena ve a la mujer para retratarla y cómo la percibe respecto a hace 30 años, asegura que las ve muchísimo menos sumisas a los mandatos sociales: “Esa sumisión de responder a ese modelo se acabó, lo cual me parece muy sano, estamos encontrando el punto medio, lo importante que es que las mujeres ya no nos callamos más, decimos lo que pensamos y no respondemos al mandato”.
Recordó que ella hablaba de un montón de temas hace 30 años y ahora, dijo, no es que los temas sean distintos, es que no se dice lo mismo sobre ellos; se les dio una vuelta: “Para mí es muy interesante el tema de la pareja y por otro lado el tema del cuerpo. Hace 30 años, la idea era buscar un hombre; ahora las mujeres -sinceramente-, están mucho más cerca de buscar una relación buena, sana y que les haga bien, que un proyecto de padre o de familia para sus hijos. Ahora hay espacio para los deseos y las realizaciones personales de cada una”.
Respecto al cuerpo, afirmó que sus historietas tenían abordaban la pesadilla de tener cierto tipo de cuerpo, idea que cambió: “Ahora es: -¡Si soy gordita qué! Si me gusta comerme el flan con crema, me lo como. Basta de sufrir por los kilos-. No creo que haya una liberación total, pero sí creo en los cuerpos disidentes. Todo el mundo ya sabe que se puede ser gorda y feliz, es más, soltera y feliz. ¡Es mucho más probable ser feliz si se está soltera”, lanza con una carcajada.
El paso de la historieta a la escritura
Al responder si este será este siglo de las mujeres, ella dice que ojalá que lo sea: “Atravesando esta pandemia, a mí personalmente me queda muy poca esperanza por el género humano. Lo que viene son las tribus, juntarse con las personas que tienen una idea parecida a la de una, porque para la lucha contra el mal, contra la ignorancia y contra el odio ya estoy grande. Lo que sí veo es que hay una comunidad de mujeres que ofrecen la posibilidad de encontrar contención, amor, cariño, proyectos, un mundo enorme que se nos abrió por la sororidad, de entendernos como compañeras y no como rivales, idea que por cierto nos metió el mercado”.
Al rematar sobre su papel como ilustradora, confiesa que no será modesta: “Abrí muchas puertas. Ahora veo la cantidad de humoristas mujeres que hay y me da mucha alegría, porque hay más mujeres que hombres. Me parece que se abrió esa puerta. Cuando yo comencé éramos muy pocas las que hacíamos esto, me decían entonces feminista como algo peyorativo… Hoy, 30 años después, me da una alegría enorme cuando las chicas me dicen que gracias a mí se hicieron feministas o que yo fui su primer referente feminista. Me encanta porque yo no tuve esa intención. No pensaba en términos del feminismo, sino de mí misma y la vida cotidiana, de lo que pasaba día a día”.
Maitena, serena y ecuánime, con carcajadas y buen humor, cierra con la certeza de que el humor le ha significado mucho en la vida. Y que su trabajo le ha dado muchísimo aprendizaje. Ahora celebra que en los últimos 10 años hayan surgido tantas ilustradoras y dibujantes. Y aunque encuentra un humor actual muy pedagógico, sabe que lo que le dejó tantas lecciones fue reírse de sí misma, no de los demás.
Este jueves participará en la mesa: "Abajo el amor y arriba... nosotras. Viñetas para el desengaño", como parte del ciclo Todos los futuros posibles, vía Facebook live, desde la cuenta de la FIL Oaxaca.
¿Cuándo ?
Jueves 22 de octubre, a las 12:00 horas, Facebook live: @FIL Oaxaca.
