Pasar al contenido principal

La belleza de las cicatrices

Foto(s): Cortesía
Redacción

Hay que hacer un cambio de paradigma, una nueva forma de ver las cosas, dar valor a esas reparaciones, como el Kintsugi japonés («carpintería dorada», «empalme de oro» o «reparación con oro»), el arte de reparar piezas rotas de cerámica con un esmalte o pegamento al que se espolvorea oro, plata o platino y que produce unas cicatrices brillantes en el objeto.


Esta técnica tiene como intención que las marcas o cicatrices del objeto se vean, no quiere esconder su vida ni sus vicisitudes, sino que al repararlo le da un significado más bello, más vida y más historia que contar.


Esta técnica se nutre de la filosofía japonesa del Wabi-Sabi (que ve la belleza de la imperfección) y también se relaciona directamente con dos sentimientos que los japoneses llaman: Mottainai (lamentar tener que desperdiciar las cosas) y Munshin (aceptar los cambios).


Por suerte, están apareciendo también locales y asociaciones donde se arreglan y reparan todo tipo de objetos domésticos: desde electrónica hasta muebles o ropa. Lugares donde llevas tu objeto averiado y hay varias personas que te ayudan a repararlo. Disponen de herramientas de todo tipo y también enseñan cómo hacerlo uno mismo. Conocemos algunos en Barcelona, pero los hay por toda la geografía.


Parece que todo esto choque con algo tan tecnológico como la obsolescencia programada, pero en realidad esto se produce por la capacidad social de acceder a productos de forma constante, del mensaje constante del consumismo de que seremos mejores si tenemos lo más bonito, lo más
nuevo, lo mejor y nunca roto.


Pero si analizamos todo desde lejos, hay un fuerte sentimiento en general de poseer lo mejor y más aparentemente bonito, y ser incluso nosotros físicamente más jóvenes y perfectos. Nuestras cicatrices las ocultamos como si eso nos afeara o nos restase belleza y validez. Pero hay cicatrices en todas las vidas. Cicatrices psíquicas y cicatrices físicas. Y todas ellas tienen historias. Algunas para aprender, algunas para recordar nuestras batallas. Y todas con motivo y sentido. Nos rompemos y nos reparamos. Y seguimos siendo nosotros ¿verdad?



Probablemente toca cambiar nuestra forma de pensar, aprender a reparar si es necesario y valorar lo que tenemos, sea nuevo o no, con marcas o no.
Síguenos en Facebook Nueva Acrópolis Oaxaca e Instagram acropolis_oaxaca, informes al 9511585000.


 


"Hay cicatrices en todas las vidas. Cicatrices psíquicas y cicatrices físicas. Y todas ellas tienen historias. Algunas para aprender, algunas para recordar nuestras batallas. Y todas con motivo y sentido. Nos rompemos y nos reparamos".


Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.