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Inspiraron abuelos a García Márquez: Juan Villoro

Foto(s): Cortesía
Redacción

Monterrey, México.- Los abuelos de Gabriel García Márquez fueron clave para que el colombiano encontrara el tono de su novela, una de las grandes obras de la literatura: Cien años de soledad, señaló Juan Villoro.

El autor y columnista impartió la primera sesión del ciclo de charlas "Gabriel García Márquez: de la crónica a la ficción", transmitida por las cuentas de Facebook, Youtube de Casa Estudio Cien.

En la conferencia, Villoro contó que Gabriel García Márquez vivÌa en Ciudad de México cuando, de camino a Acapulco para pasar días de vacaciones con su familia, el colombiano decidió regresarse a su casa para escribir su novela Cien Años de Soledad.

Y es que Gabriel García Márquez pasó su infancia con sus abuelos, Tranquilina Iguarán y Nicolás Márquez en Aracataca, Colombia, luego de que sus papás se mudaran a Barranquilla.

"La cercanía con los abuelos le dio la posibilidad a (Gabriel) García Márquez de tener este tono fáctico, de un coronel que había hecho negocios, de que trabajó en gobierno, y el tono mítico, fantasioso, cercano a lo sobrenatural de la abuela", dijo Juan Villoro.

La voz especialmente de la abuela que Gabriel García Márquez utiliza en Cien años de soledad, ahondó Juan Villoro, es uno de tantos casos en la literatura donde los autores recurren a los abuelos en la creación de sus obras.

"Y es que las voces narrativas se suelen saltar una generación", apuntó Juan Villoro, autor de Arrecife.

"Al saltarse una generación, la impresión que los nietos tienen de los abuelos es novedosa y más singular que la que tendrían sus propios hijos más cercanos a la vida de sus padres".

Incluso, el título provisional de Cien años de soledad era La casa, un espacio emblemático en el que creció.

"De toda su infancia, lo que él recuerda como principal protagonista es la casa, donde siempre había gente, una casa cercana a las personas del lugar, donde se decidían los destinos de la localidad pero que para él era el núcleo central de la vida. Y anheló por siempre poder reproducir algún día esa casa a través de una novela", relató Villoro.

Un dato curioso: cuando Gabriel García Márquez envió su manuscrito de Cien años de soledad al editor Francisco Porrúa, de Editorial Sudamericana en Argentina, sólo le envió la segunda mitad de la novela.

"Fue al correo de San Angel (Ciudad de México) se lo pesaron en una balanza y le dijeron 'cuesta tantos pesos' y él no tenía dinero para pagar eso, sino que tenía dinero para pagar (el envío) de la mitad. Para su mala suerte, envió la segunda mitad de la novela", contó Juan Villoro.

Pero el editor Francisco Porrúa supo identificar que estaba ante una obra maestra.

"Es quizá el primer lector agudo de Gabriel García Márquez que leyendo la segunda mitad, dice: 'no sé si el autor está loco o es un genio, porque no sé de dónde viene todo esto y lo que estoy leyendo me desconcierta profundamente'", refirió Juan Villoro.

Por otro lado, el escritor Gabriel García Márquez recurrió a la voz de sus padres para su novela El amor de los tiempos de cólera.

"Los entrevistaría como periodista de investigación para escribir el amor en los tiempos de cólera, que reproduce los amores inquebrantables y en un principio contrariados para las familias de los padres de Gabriel García Márquez", detalló Juan Villoro.

Organizado junto con la UANL y la Universidad de Veracruz, que también transmitieron la charla, el ciclo ser· los miércoles a las 19:30 horas hasta el 28 de abril. En sus redes, Casa Estudio Cien compartirá las lecturas del curso.

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