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Futuro: catástrofe o esperanza

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

En el ciclo Escrituras para reinventar la vida, cada mesa plantea temas que derivan en abrir conciencia o al menos cuestionar los formatos existentes. Después del futuro.


¿Es posible imaginar formas de futuro (no catastrófico)? ¿Desde dónde y cómo? en la que participaron Vivian Abenshushan, Yásnaya Aguilar y Carla Faesler, surgieron quizá más interrogantes que respuestas. 


Para la lingüista, escritora e investigadora mixe, Yásnaya Aguilar, la esclavitud existe por el colonialismo, así que tanto la lucha afro y la de las mujeres tiene que ver con eso: “El colonialismo hace que todo decante en el estado. Inminencia de la catástrofe que está aquí, que hace mucho más profundas las contradicciones, los dolores, las injusticias y nuevos privilegios, casi toda lucha actual tiene que enmarcarse en la esperanza ante la catástrofe”. Para ella, las comunidades son estructuras de resistencia. 


Vivian Abenshushan, escritora y editora mexicana, considera que la catástrofe es una industria muy vendible y el fin del mundo es una potencial gran oferta de las compras de pánico, porque asegura que es así como operan las dinámicas del capitalismo. Una forma de resistirse a ello sería tomar descanso, hacer una pausa, parar, hacer una huelga, para darle tiempo una vez más y tomar el impulso de abrir espacios a otras narrativas que ya están aquí.


“Ya hay respuestas activas a las catástrofes, como: los indígenas que sacaron del gobierno al presidente neoliberal de Ecuador, los indígenas organizados de la Amazonia, las multitudinarias ocupaciones del espacio público de los adolescentes y jóvenes chilenos; todas las represiones que hay son respuestas a una gran catástrofe”.


Carla Faesler, autora de Formol, compartió que sin ideología no se puede hacer la revolución, lo cual resulta algo simple al parecer, si es que no te queda más que ser neoliberal o comunista: “Sí, nos metieron hasta la médula que no tenemos ideología, que porque ya no hay Che Guevara o porque Lenin y Trotsky ya no están, nosotros no tenemos ideología”.


Y responde: “No Adam Smith, perdóname, no te has dado cuenta que existe la ideología comunitaria. ¿Qué, el feminismo no es ideología? Es justo leer estas claves del hombre blanco que nos ha querido imponer esos pensamientos haciéndonos doblemente vulnerables. Nosotras sí tenemos una ideología por la que estamos luchando. Hay que armarnos de esta confianza y seguridad de que sí tenemos un proyecto en común que tiene alcances totales”, concluyó Carla Faesler. 

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