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Filo 2018, fiesta de las ideas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Elvira Liceaga comenta que no hay porque disculparse del hecho de que en un universo literario de mujeres, los hombres casi siempre queden mal parados. La joven escritora presenta su libro de cuentos Carolina y otras despedidas en el Foro Los Danzantes en el séptimo día de la 38 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO 2018) que en su primera edición en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO) alcanzará finalmente una afluencia de poco más de 80 mil visitantes


En su intervención la también locutora de radio recordará como la gran mayoría de sus cuentos fueron escritos con los pulgares en su celular en la soledad abarrotada de sus travesías en metro, donde constató cómo nunca el cómo los humanos somos peones de un sistema universal de emociones que nos usa y abandona, en el que la inefable presencia de las redes sociales puede llegar a ser traumante ante la simple certeza de que nadie puede sufrir en equipo.


Aunque al inicio de la FILO ha sido el Foro sobre el que invitados, participantes y curiosos habían considerado que no querían estar debido a su pequeño tamaño, al final Los Danzantes se ha convertido en uno de los lugares más entrañables de la Feria. Ese donde con un caballito de mezcal de por medio autores, moderadores y asistentes han podido intercambiar algo más que expresiones de vida.



Como Fernando Lobo y la presentación de su libro crónica “La insurrección transmitida”, sobre la revuelta popular del 2006 que volcó a Oaxaca en un maremágnum de todas las cosas, que le llevó doce años completar por la principal razón de que nunca se volverán a vivir tiempos tan hermosos recordados en tiempos tan contradictorios. Como el escritor argentino Patricio Pron, a quien un literato enmezcalado lo invitó con El Aleph en mano a defender la pertinencia de sus propiosautores.



Como la mexicana Brenda Lozano quien en la presentación de su compendió de cuentos “Como piensan las piedras” se pronunció en contra de una inercia de prestigio literario que siempre ha recibido con fanfarrias la misoginia apenas contenida de los grandes autores hombres.


Como el cubano Carlos Manuel Álvarez que con su novela Los Caídos deconstruye los significados de la familia nuclear al tiempo que su autor declara que la vida del ser escritor es mucho más aburrida de lo que normalmente parece y que por eso hay que inventarse otra. Como el debutante novelista oaxaqueño nacido en Tucson, Arizona y ganador del premio Juan Rulfo, Antonio Vásquez, que explica a Ausencio, su primera obra, como la odisea de buscar a un padre ausente al que aun en el odio alcohólico se le acaba dando acuse de recibido a su abandono.


Aun si su presencia física, el homenaje en la FILO a la escritora zacatecana Amparo Dávila y la Generación del Medio Siglo se desenvolvió en las fauces de lo sobrenatural, el día a día, el miedo la muerte y la decadencia, temas transversales de la autora de Tiempo destrozado y Música completa. Los escritores Luis Jorge Boone, Liliana Blum y Bernardo Esquinca compartieron con el público su conocimiento de una pluma con enorme brío y concepción de lo verdaderamente femenino donde queda bien presente que aun la familia más hermosa puede ser una carga, una cárcel o hasta tu peor enemigo sin siquiera darte cuenta.



La presentación de la novela gráfica Bola negra hecha al alimón por el historietista argentino Liniers y el escritor que se ubica mexicano (cuestión que algunos insisten en no creer) Mario Bellatin pareció una reunión de amigos. Dónde el autor de El libro uruguayo de los muertos contó que llegó al comic en vista de que ni la literatura, ni la crónica ni incluso el mismo periodismo parecen bastar para denunciar la violencia desatada que hoy nos circunda a todos.



Liniers narró que cuando conoció a Bellatín en plena Patagonia argentina le vio un arcoíris en su cabeza que lo convenció de que debía trabajar con él. En un intercambio epistolar se acabó dando esta suigeneris colaboración en la que Bellatín le dio al caricaturista patria potestad sobre la firma de autógrafos de su obra compartida.


A continuación, y ante la algarabía de más de un librero, el novelista se dio a la tarea de empezar a comprar en los estantes de la FILO casi todos los ejemplares que encontró de sus propios libros, pues ante la hace algunos meses expresada promesa de que no volverá a firmar con ninguna editorial transnacional, Mario Bellatín asegura que ahora lo suyo es allegarse de recuerdos.



Por su parte Liniers y el diseñador gráfico chileno y también historietista Alberto Montt presentaron en Suena la Filo un hasta ahora inédito (por lo menos en el recinto que los ocupó) espectáculo de standup y caricatura. Montt demostró una vena dura a lo Louis CK conoce a aspirante a dar el golpe en Netflix, donde fue capaz de hacer bromas sobre la inocencia de su propio hija, el espíritu tétrico de una muñequilla de felpa (“el Thom Yorke de las muñecas”) y el hecho de que en un mercado de Oaxaca lo hayan llamado güero por primera vez en su rocanrolera vida.


Montt incluso pudo sortear a una señora del público que le gritó que esos chistes, del tipo “nuestra alma humana se nos puede escapar a la hora de echarnos un pedo”, ya los había escuchado 400 veces antes. No así el argentino Liniers, que mejor se hubiera quedado dibujando su parte del show, pues salvo un acertado y centrado chistorete sobre la necesidad de que el aborto se haga tan legal como el matrimonio, demostró que como standupero es muy buen historietista.


El escritor de 24 años y experto youtubero Alberto Villarreal, quién especto a su tercero de hasta ahora tres libros publicados, Anoche en las trincheras (cuya presentación fue dirigida por una tropa de vehementes youtuberos oaxaqueños) , le dijo a un público joven con una increíble capacidad para el ruido, que las ratas y los monstruos bajo la cama que pueblan su obra se pasan mucho mejor con esa luz incandescente que la portada de su nuevo compendió de esperanza despide cuando se le acerca una lámpara en plena obscuridad.


Por su parte y manteniendo el cariz político de la FILO en tiempos que definitivamente lo ameritan, el periodista Jenaro Villamil presentó Cleptocracia, o el recuento de una clase política que desde el inicio de la concepción de sus tiempos ha salido ducha para la transa, dónde las elecciones de representación popular son siempre tomadas como pistas de vuelo y aterrizaje para las más variadas triangulaciones financieras.



El colaborador estrella de Proceso aseguró que los pobres resultados y señalamientos de corrupción extrema azuzada por profesionales del ordeñamiento de todos los presupuestos, sobre el antiguo gobierno estatal en Oaxaca de Gabino Cué Monteagudo, empoderado por las víctimas de la represión gubernamental del conflicto social oaxaqueño del 2006, puede considerarse una traición y un ejemplo a no seguir.


“Lo que le sucedió a Gabino puede sucederle al nuevo gobierno federal, ¡aguas!”, dijo el reportero, a lo que alguien del público recordó que la asunción económica y presupuestal de los cabildeadores profesionales del desfalco viene desde tiempos de don Porfirio “que bonito mi caballo blanco” Díaz, donde a la tropa de expertos del moche se les llamó para más señas: “los científicos”.


Mientras el caricaturista querido por todos, Trino Camacho causaba la diversión de chicos y grandes con los cotorreos de su Historias desconocidas de la Conquista, donde afirma que buscó bajar del pedestal a la gente y a los símbolos con mártires en actitud de mártires pensando realmente en que se traen todas las señales del advenimiento de un soponcio, el argentino Luis Pescetti rompía, recomponía y volvía a romper la voz y la alegría de familias completas con su presentación en vivo en una FILO que lo abarrotó y se le entregó por completo.



Los Changos, El vampiro negro, El niño Canibal, Tengo mal comportamiento, entre muchas otras, fueron las rolas con las que el escritor y cantautor de temas algo amargos para niños que aspiran a estar verdaderamente despiertos, le dijo a Oaxaca que dormir y soñar es cosa para combinarse bajo los influjos de no querer parecerse a nadie.


Carmen Aristegui llegó en el penúltimo día de la FILO para dar una conferencia sobre democracia y las y los oaxaqueños confirmaron democráticamente una vez más que para ellas y ellos, ella es lo equivalente a una rockstar. “Se acabó el sexenio, pues regresamos a la radio”, dijo la misma periodista que ha enfrentado con aplomo y decisión los embates de censura consecutivos de dos sexenios.



Aristegui habló sobre casi todo, aun cuando un participante chaparrito peinado mohawkiano “caidor” de todas las Ferias y presentaciones de libros en Oaxaca, de esos que no tienen preguntas sino puras, inacabables y macheteras opiniones, amenazó con no dejarla hablar, la periodista observó que el llamado a conseguir una Cuarta Transformación por parte del presidente electo Andrés Manuel López Obrador (definitivamente aquel que se debe llevar el premio FILO al más nombrado) ha puesto un listón demasiado alto para su próxima administración, del que por lo menos será ganancia si logra romperlo en un cuarenta por ciento de sus alcances.


Dijo que los medios de comunicación están obligados a reinventarse en su relación con el poder político ante el anuncio de que la llave de los convenios de publicidad prácticamente se va a cerrar en mes y medio. “Esa mediación asociativa se tiene que acabar, habrá medios que tendrán que desaparecer, otros tendrán que llegar a contenidos que la audiencia quiera ver. Los medios nos debemos a las audiencias y no al gobernante en turno”, dijo la periodista en su llamado a eliminar de la memoria y práctica pública el setentero “no pago para que me peguen”.


De regreso a la Cuarta Transformación obradorista expresó que en un país donde las transformaciones nunca han sido pacíficas, el desafío radica en que el punto de quiebre se ha tornado indispensable. Algo similar opinó su colega Denise Maerker quien pese a tener el horario estelar noticioso de una empresa televisiva siempre tan fuertemente cuestionada como lo es Televisa, fue tratada con respeto e interés por el público en una plática que también tuvo a la democracia como su motivo difusor.


La periodista dijo que esta nunca ha necesitado de expertos sino de gente que realmente crea en ella hasta sus últimas consecuencias. Expresó que la visión elitista de que la política es una cuestión de doctorados ha descarrilado décadas enteras de acción pública a la mexicana. Que como reportera se debe escuchar a todos y a todas, destacando que si alguien le han criticado en su carrera que le haya abierto el micrófono es al antiguo líder de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) y hoy hombre fuerte de Morena en Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio.



Por su parte, su colaborador cercano desde hace años, el columnista y periodista Salvador Camarena invitó a la audiencia a no llamar chayotero a un periodista a la primera provocación.



Recordó que hay periodistas corruptos pero también otros tantos que no lo son, que solamente o son malos o simplemente dicen cosas que las mayorías enamoradas del sonido de su propia voz no están dispuestas tan siquiera a considerar como posible.
Los últimos tres días de la 38 Feria Internacional del Libro de Oaxaca transcurrieron entre las lecturas, los apuntes, las certezas , las ideas , las preguntas, los debates , los encuentros , las polémicas , las esperanzas, los pesimismos, los llamados al diálogo , a no repetir quimeras , a no perpetuar costumbres , a no reforzar corrupciones.


A explicar un mundo de éxodos prolongados, de impune orfandad, en el que las niñas, niños y aquellas y aquellos adultos que supuestamente los cuidan deben empezar a enterarse desde muy temprano que no es bueno dejarse llevar por las promesas del odio, por los heraldos de la maldad, por los patéticos y cada vez más populares aprendices de Hitler que parecen multiplicarse como gremlins bajo la lluvia. Un mundo en el que la individualidad sólo podrá labrarse en el justo eco de los otros.

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