Pasar al contenido principal

Escribir, leer y perdurar: para recordar a Ray Bradbury

Foto(s): Cortesía
Redacción

En este mes se conmemora el octavo aniversario luctuoso de Ray Bradbury, autor de suma importancia dentro del género de Ciencia Ficción, motivo por el cual, la cátedra Extraordinaria José Emilio Pacheco de la UNAM, presentó el coloquio digital: “Reflexiones sobre la pandemia desde la mirada del Ray Bradbury”, en el que participaron Gabriela Frías, Roberto Coria, Luisa Iglesias, Alberto Chimal y Sam Weller, todos especialistas en temas de ciencia, literatura, diseño, política; además, Weller es el biógrafo oficial del autor estadounidense.


Bradbury nació en 1920 y falleció en 2012. Sin educación universitaria formal (solamente terminó el bachillerato) y tras devorar la biblioteca Waukegan, su ciudad natal, a la edad de 29 años escribió tres obras maestras: Crónicas Marcianas, El Hombre Ilustrado, Farenheit 451, piezas clave y fundamentales para la historia de la ciencia ficción.


Yo lo descubrí en 2000, cuando asistía a mi primera experiencia universitaria; el profesor de “Historia del pensamiento filosófico” propuso leer “Crónicas Marcianas”; recordaba ese libro dentro de la biblioteca familiar, ese fin de semana volví a casa para buscar el texto. Cuando lo encontré, me dispuse a leerlo para poder comentar sobre él en clase. Lo primero que llamó mi atención fue el prólogo escrito por Jorge Luis Borges; debo confesar que al terminar de leer el texto del escritor argentino, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sentí miedo.


Hasta entonces, la ciencia ficción que había leído estaba caracterizada por su rigurosidad científica actualizada a la época; las revoluciones tecnológicas desarrolladas en las últimas décadas del siglo pasado abrieron infinitas posibilidades para plantear futuros tan diversos como la imaginación lo permitiera.


Una de las características de la ciencia ficción de los años 70 son escenarios en donde la tecnología ha revolucionado al ser humano y en algunos casos la humanidad se encuentra superada por su creación. Con realidades de sociedades universales regidos por un planeta central o de androides que adquieren plena conciencia, lo principal son las fronteras de la ciencia y la tecnología; ante ello, Bradbury pone la vida dentro de un futuro donde la humanidad es atravesada por sí misma, en la cual las fronteras de la vida explotan junto con la Tierra, mientras renace en Marte.


Los trabajos de Bradbury, libres de la rigurosidad científica que azotaba al género en la época, están más inspirados en problemas de adaptabilidad humana que en conflictos de tecnología. En la ciencia ficción de Bradbury, no hay una grandísima civilización humana que se extiende por todo el universo, pero sí encontramos un puesto de salchichas en una intersección de carreteras en Marte; en sus libros no encontramos una sociedad llena de robots que buscan independencia y libertad, pero sí bomberos que queman libros y gente que los memoriza.


Los escritos de Bradbury, más apegados al ser humano que a la ciencia, son capaces de generar fascinación y terror, un terror que más que asustar genera miedo, un miedo terrible, similar al saber que Dios desconoce nuestro rostro.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.