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El Lector Furtivo: La Divina Comedia

Foto(s): Cortesía
Redacción

Con la Divina Comedia, Dante Alighieri es reconocido como uno de los pilares de la cultura universal. Su influencia se deja sentir no sólo en la literatura, sino también en todas las artes y anticipa el renacimiento. Dante cultiva, junto a un grupo de notables autores, la literatura en lengua vernácula y pone fin a la idea de que sólo las lenguas clásicas podían ser vehículo para el alto pensamiento humano.


Dante Alighieri fue hijo de Bellincione d’ Alighiero y Bella o Gabriella Abati que formaban una familia burguesa medianamente acomodada con fama de usureros. Autores muy cercanos a él, como Brunetto Latini y Guido Cavalcanti fueron fundadores de la escuela Fedeli d’ amore que ponderaba la figura de la mujer angelical. Por eso es significativo su encuentro con Beatriz Portinari a los 9 años de edad, que haría el papel de musa redentora en La Divina Comedia; pero en aquellos tiempos, tal como se acostumbraba, Dante fue comprometido en matrimonio por su padre, así que se casó con Gemma Donati. Su musa murió joven, probablemente en trabajo de parto, así que no pudo admirar los escritos que el poeta le dedicara. Se cuenta que al enterarse de su muerte, el poeta tuvo la visión de Beatriz en la Corte Celestial, misma que reflejó en su obra.


En la Divina Comedia encontramos el relato que hace Dante de un viaje por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. En los dos primeros es guiado por Virgilio, el más grande de todos los poetas latinos, considerado casi santo por “profetizar” el nacimiento de Jesús. Para efectos de la obra, Virgilio es enviado por Beatriz, un alma virtuosa que ya goza de la presencia de Dios, para conducir a su amado a las puertas del paraíso, mismas que el poeta Virgilio no puede traspasar dado su carácter pagano.


El infierno está dividido en nueve círculos, el purgatorio en nueve partes y el paraíso en nueve cielos.  En el infierno se encuentran tres tipos de condenados: los incontinentes, los violentos y los fraudulentos (muchos de ellos enemigos políticos del poeta). En el purgatorio hay tres tipos de pecadores: los que siguieron a un amor que los llevó al mal, los que amaron poco el bien y los que amaron desmesuradamente los bienes terrenales. A la entrada del infierno puede leerse esta inscripción: “Quien entre aquí, abandone toda esperanza"; por el contrario, las almas que moran en el purgatorio están en proceso de expiar sus culpas, por lo que pueden aspirar a salir de él. De hecho cada vez que esto sucede, se produce un terremoto.


En el paraíso, Dante puede ver las almas beatas divididas en seglares, activas y contemplativas. Ahí, Beatriz lo sube al carro de la Iglesia y por último, San Bernardo al final del paraíso lo lleva justo a la presencia de Dios.


Para estructurar su obra, Dante la organizó en 33 cantos por cada parte, más un canto final en el paraíso, lo cual hace un total de 100 que es el número habitual de las obras didácticas medievales. El título Divina Comedia se refiere al final venturoso del poema.

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