Existen infinidad de enfoques para hablar sobre el libro, por ejemplo, desde su materialidad podemos referirnos a sus elementos constitutivos. Las técnicas de fabricación, decoración del papel para guardas y cubiertas, posibilitan la más alta experimentación plástica para la consecución de objetivos concretos, vinculados al texto.
Dentro del Archivo General del Estado de Oaxaca, se encuentra una gran variedad de libros y material encuadernado, los cuales presentan diferentes tipos de encuadernaciones siendo las principales: de archivo, media encuadernación, entera en piel, gamuza, tela, keratol, holandesa, y en pergamino. Muchas de ellas, con diversidad de material de recubrimiento de sus tapas, como papeles decorados con la técnica del marmoleado, al engrudo o incluso con brocado dorado.
Durante un trabajo de diagnóstico de libros que realizamos para el Área de Restauración de Material bibliohemerográfico, dentro del Departamento de Conservación y Restauración del Archivo Histórico del AGEO, pude observar que la mayor parte de estos libros cuentan con portadas en muy buen estado, dejando descubrir maravillosas cualidades y técnicas. Es así que a continuación quiero resaltar las decoraciones que han llamado mi atención.
Ya no estamos hablando de los papeles decorados que se utilizan para la cubierta o las hojas de guarda, sino más bien, del interior del libro, de las portadas que presentan decoraciones a mano haciendo alegoría al contenido o temática tratada (por ejemplo; el libro de la Tesorería perteneciente al Hospital Civil del estado de Oaxaca, este hace referencia al corte de caja de dicha institución); todas ellas son elaboradas a mano, ya que se puede observar el trazo del lápiz, sus renglones de guía, tinta, pluma o pincel.
No se sabe con exactitud quién realizó estas decoraciones, pero sí se puede destacar que fueron hechas posterior a la elaboración del libro.
Otro ejemplo, es el libro de Decretos y Acuerdos Autógrafos del Congreso del Estado de Oaxaca, donde se aprecia lo minucioso que puede llegar a ser la decoración, desde la simetría hasta los detalles más pequeños, pues las hojas que contienen estas decoraciones, en su mayoría están decoradas en un 80 y 90 por ciento con tintas ferrogálicas.
Desde mi punto de vista, estas decoraciones resaltan aún más el valor del libro, haciéndolo incluso llamativo no sólo por su propio contenido.
