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Alberto Ruy Sánchez revela "Los sueños de la serpiente"

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

El público lector de Alberto Ruy Sánchez (México, 1951) en su mayoría es femenino; cuando se dio cuenta de ello le sorprendió, pero al cabo de reflexionar, se dio cuenta que se trataba del resultado de haber escuchado los deseos de las mujeres. Así que cuando sucedió con su primer libro, no quiso dejar de escucharlas. Cada respuesta es el llamado de seguir estando disponible a escucharlas. Esta noche presentará su más reciente novela, Los sueños de la serpiente (Alfaguara, 2017), en el 38 Foro Panorámico de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).


Se trata de una novela desconcertante que consigue mantener viva la atención del lector, pese a su extremada singularidad: Para recuperar la memoria, un hombre centenario, encerrado en un psiquiátrico, escribe y dibuja sobre los muros de su celda los recuerdos que va recuperando. Esto lo lanza a una aventura por las grandes ilusiones y desilusiones de su siglo, y a descubrir las múltiples vidas que lo habitan. Tiene que inventar a sus ancestros y dejar que destile una verdad más profunda. Tiene que inventarse a sí mismo, a partir de unos cuantos jirones de recuerdos o delirios.


El escritor no se distancia de uno de los temas ejes en su escritura, el territorio del deseo, que considera uno de los signos de reconocimiento que para él sigue siendo una meta: comprender el deseo, no solamente gozarlo. Tiene que ver con su trabajo con Artes de México, cuyo lema es: "sumar al placer de contemplar lo mexicano, el enorme placer de comprenderlo".


Los instrumentos de comprensión


Alberto Ruy tiene una formación filosófica en Francia. A través de los años fue entendiendo los instrumentos de comprensión, que él cree que se tienen que adaptar a cada cuerpo. En entrevista, así lo comparte: "tal cual los orfebres de la plata tienen que hacer los instrumentos a la medida de su mano, de la misma manera los instrumentos de la comprensión del deseo tienen que ser hechos a la medida de tu cuerpo y de tu capacidad de comprensión".


Confiesa que él quisiera que esos instrumentos para comprender el deseo fueran sus libros. En gran medida lo son, aunque sabe que nunca se tiene la respuesta completa. Además del sentido artesanal en su escritura, hay una esencia de trascendencia casi chamánica: el escritor invoca el fuego, pero sólo el lector lo enciende.


"Yo creo en algo fundamental, que es que cuando tú haces el amor, estás convirtiendo a la persona que amas en una diosa. Ese es el principio fundamental y con esa veneración tienes que hacerlo, pero esa sacralidad dura un segundo y ese alcanzar la unión perfecta que es una forma de paraíso, dura un segundo; al segundo siguiente tienes que hacer méritos para volver a merecerlo".


Ruy Sánchez cree que lo mismo pasa con los países, las religiones y las cosas que la gente hace: "cada día tienes que renovar el esfuerzo de comprensión, de escucha y de goce". El escritor y editor fue reconocido con el Premio Nacional de Artes 2017, en el campo de la lingüística, por la originalidad en su obra.


Los premios son importantes, acepta, porque hay un estímulo y porque a veces en los medios literarios hay un stablishment. "Yo los vivo como un reto, siempre que alguien me da un elogio o un premio, pienso en lo que tengo que hacer para merecelo más."


Su ligar con Oaxaca no sólo es por su trabajo constante en la revista Artes de México, sino que tiene que ver con su post adolescencia: "Tengo una liga con Oaxaca porque llegué aquí como hippie, dormí en el atrio de la catedral, cuando tenía una bardita y reja. Creo que conocer Oaxaca es una obligación que todo ser humano debería tener en la vida".

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