A veces intentamos hacer una cita con una persona, pero por el cruce de agendas se hace imposible. Cuando uno puede, el otro no y viceversa. Pero, ¿por qué no improvisar?
Dejemos de lado la agenda por un día y propongamos un encuentro improvisado, aunque sea de media hora, hoy. Ni mañana ni la semana que viene: hoy.
La espontaneidad es una cualidad muy necesaria de cultivar, mucho más a medida que vamos cumpliendo años. ¿Por qué no llamas a esa persona especial y pasan un momento juntos?
¡Feliz martes!
