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"Ya no es negocio" vender en Guelaguetza

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Para los comerciantes que se han instalado en inmediaciones del Cerro del Fortín, la falta de personas se reflejó en las pocas ventas. "En otros años, esto ya era un mundo de gente", recordó una de las vendedoras de comida tradicional que desde hace 20 años se instala en las escalinatas de Fortín.


En años anteriores, los turistas desde las 6 de la mañana antes de ingresar, siempre degustaban de la tradicional comida oaxaqueña, "Ahorita ya van a ser las 12 y si mucho han venido 10 clientes", expresó la comerciante.


La cocinera cree sin duda que el conflicto magisterial, la poca promoción y la construcción del estacionamiento, influyó de forma directa para que las ventas disminuyeran hasta en un 70 por ciento.


“Muchos de los comerciantes que se instalaban en las escaleras se pasaron para allá arriba donde está el puente nuevo, pero ahorita ya vinieron a preguntar cómo estaba la vendimia, porque dicen que arriba está igual de floja”, comenta.


Después del mediodía, al terminar la edición matutina, la afluencia de personas comenzó a aumentar. La fila para acceder al palco C, ya se extendía a por lo menos 200 metros.


Añeja tradición


La comerciante heredó el puesto de su suegra con una tradición de 50 años. Añora aquellos tiempos -antes del 2006-, cuando los turistas pululaban y en una buena temporada llegaban a obtener en un Lunes del Cerro hasta 4 mil pesos de ganancia.


“La verdad ya no vendemos por negocio, ya nada más por pura tradición”, comenta la comerciante que se negó a revelar su nombre.


De igual manera, con nostalgia recuerda que las familias solían reunirse en el Parque Las Jirafas, aunque no entraran al auditorio, llevaban comida o compraban y convivían mientras los niños jugaban en los pasajuegos.


Ahora sólo hay un edificio de tres niveles que aloja carros y a su alrededor escombros que aún no levantan en su totalidad.


Venta de sombreros


Para presenciar la Guelaguetza, era casi obligado comprar un sombrero, elaborado por artesanos de la Mixteca; la típica artesanía cubría el rostro y cabeza de los intensos rayos del sol. La instalación de la velaria y el escaso turismo fueron factores primordiales para que decayeran las ventas.


"Pues ahorita tengo esperanza de que mejoren las ventas", comenta doña Marcela González, vendedora de sombreros, quien menciona que en otras ocasiones, en una temporada buena lograba vender hasta 500 sombreros, lo que representa alrededor de tres mil pesos.


La situación de este primer lunes fue muy distinta. “Las ventas están en ceros”, enfatizó.


La comerciante de 60 años aseguró que era una tradición asistir al Fortín, no había pavimento y la gente que asistía era por tradición, no era un negocio.


“Las ventas están muy bajas, ya van a ser las 12 y no he vendido nada”, comenta con tristeza.

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