Iniciaron con una terminal de autobuses, luego puestos de libros y películas pirata; ahora la segunda calle Armenta y López también es un tianguis de legumbres.
-¡Llévele! ¿qué le damos? ¿De diez o de veinte el kilo?- La oferta convence, atrapa clientela, quienes a pesar de que no están de acuerdo con el cierre de la calle, no se pueden resistir a la barata de jitomate, justo cuando el precio del producto, señalan, se ha ido a las nubes.
- Es más barato que en el mercado- expresa doña Herminia, mientras extiende un billete de veinte pesos para comprar el kilo de jitomate jumbo.
- ¿Y por caja?
- De a ochenta, marchanta.
La vendimia promete ser buena, sobre todo porque no hay competencia en el lugar. Los puestos están rodeados de oficinas, algunas posadas, un banco y comercios.
La respuesta de la gente ha sido buena, afirma Arturo Arango Ramírez, integrante del grupo de vendedores de tomate. “Sólo en este punto no hemos sido acosados por el municipio”, apunta.
“El producto es directamente del campo y estamos aquí por la represalia del gobierno municipal de no dejarnos vender sobre Nuño del Mercado, por eso optamos por instalarnos aquí en donde está el magisterio oaxaqueño”, afirma.
Desde el 2016, el paso vehicular sobre esta zona, resguardada por la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quedó cancelado y se volvió una zona de impunidad, pues ninguna autoridad se atreve a liberar la arteria vial.
A unos metros, sólo separado por una sucia y desgastada carpa, una cafetería, un hotel, dos zapaterías, una joyería, una tienda de vestidos de fiesta y una escuela de capacitación para el empleo, agonizan.
Sus ventas se desplomaron terriblemente porque la ciudadanía evita la zona para no enojarse ante la anarquía.
Para los locatarios, la solución a este conflicto cada vez se ve más lejana. La entrada de una nueva administración de gobierno anidaba en ellos la esperanza de la recuperación de la vialidad y de la reactivación económica. Pasados los días, las semanas y ahora los meses, sólo esperan con tristeza la fecha de cerrar.
A pesar de los constantes escritos a distintas instancias, las solicitudes no han sido atendidas. En su búsqueda por liberar la calle, el grupo de comerciantes acudieron con la autoridad municipal, hablaron con el gobernador, pero han sido canalizados de una a otra instancia sin que hasta el momento hayan tenido una luz de esperanza.
