La Feria de Regreso a clases de la Profeco es un cascarón. Menos del 40 por ciento de los stands están ocupados para la venta de artículos escolares, el resto, son módulos de dependencias estatales que rellenan los espacios.
Los expendedores consideran que no recuperarán los 8 mil pesos que tuvieron que pagar a la delegada de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Rebeca Cervantes, por el lugar que tradicionalmente se instala en el Paseo Juárez El Llano.
En este año, el 95 por ciento de los comerciantes decidió buscar otro punto de venta debido a lo costoso que representaba establecerse en la feria que organiza la dependencia federal.
El pasado martes, la Profeco, así como la Secretaría de Economía Estatal, inauguraron la feria en el Llano, la cual pretendía ser un punto de venta de artículos a bajo costo para contribuir a la economía familiar.
En este punto quedaron instalados locales pequeños de papelerías al menudeo, un punto de venta de la Proveedora Escolar, además de la tienda de uniformes Casa Cruz. En total solamente unos 15 establecimientos de artículos escolares
En los demás stands se instaló la Secretaría de Salud de Oaxaca con un programa preventivo de enfermedades transmitidas por mosquitos, otro de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano de Oaxaca (Sedesoh) con información sobre el programa de uniformes y útiles escolares gratuitos, además hay un módulo del Instituto de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), otro de la Comisión Federal de Electricidad y un negocio de venta de comida.
Durante la mañana del jueves el lugar permaneció semivacío. La principal presencia fue de un grupo de escolares quienes observaban una obra de teatro guiñol.
“No creo que podamos sacar ni siquiera lo que pagamos por el espacio”, lamentó un comerciante en el anonimato para evitar problemas con la dependencia organizadora del evento.
Hasta ayer -indicó- la presencia de los consumidores en la feria del Llano había sido escasa, al igual que las ventas.
“No sabemos si es por falta de dinero, porque están reciclando útiles escolares o porque en esta ocasión no resulta atractivo por la poca cantidad de comercios que hay”, expuso.
Los padres y madres de familia estiman que el regreso a clases implica un gasto promedio de entre 3 y 5 mil pesos por estudiante para la compra de libros, cuadernos, útiles escolares, zapatos y uniformes forman parte de la larga lista a cubrir.
Si se toma en cuenta que el promedio de hijos por familia en la entidad es de 2.4, el gasto mínimo que absorbe el inicio de un ciclo escolar, supera el ingreso promedio que, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es de 4 mil 400 pesos mensuales.
