En la actualidad, una condición fundamental de la democracia es que los gobiernos sean transparentes. “No pueden expedirse cada seis años cheques en blanco a los gobernantes, sino que tiene que haber un espacio permanente en el que rindan cuentas a la ciudadanía, expliquen por qué toman determinadas decisiones y en qué utilizan los recursos públicos”, afirmó el profesor adjunto de la Universidad de Chile, doctor Álvaro Ramírez Alujas.
Momentos antes de impartir la conferencia magistral "Impacto del gobierno abierto en las entidades federativas", organizado por el Instituto Estatal de Transparencia y Acceso a la Información Pública (IAIP), señaló que por eso parte de los principios que sustentan los gobiernos abiertos tienen que ver con el acceso a la información pública, el derecho a saber, la transparencia y la participación ciudadana.
Agregó que es importante que la ciudadanía participe en el ejercicio del gobierno a fin de que incida sobre la política pública, “ser parte de los procesos de toma de decisiones y verse beneficiada más directamente de una mejor gestión pública, que impacte en una mejor calidad de vida de las personas”.
-¿Tiene que ver esto también con el combate a la corrupción?
-Sí, hay una parte de la agenda de gobierno abierto que tiene mucho que ver con la corrupción, y ésta tiene que ver con las grandes desigualdades que se tienen en América Latina; hay mucha pobreza, mucha miseria, mucha exclusión y es ahí donde uno esperaría que el Estado dé respuestas mucho más cercanas a la gente. Aunque mucho más importante es entender que estamos pasando de un modelo que antes trabajaba para la ciudadanía a un gobierno que trabaja con la ciudadanía, como parte integrante de los esfuerzos donde todos somos corresponsables de una sociedad que funcione a escala humana.
-También es necesario terminar con la impunidad
-Así es, hay que aplicar las cuatro "i" a la lucha contra la corrupción, porque en nuestras sociedades cada vez necesitamos más información, más acceso a la información pública; más integridad o sea, ética en la gestión pública, un comportamiento probo; pero también necesitamos menos impunidad y menos indiferencia, porque justamente parte del problema que tenemos en nuestra región es que hay una sensación de que hay una justicia que no funciona igual para todos, sobre todo en los temas de abuso de poder, corrupción y el sostenimiento del estado de derecho.
Ramírez Alujas comentó que en este contexto el gobernante al final es un depositario de la confianza pública, el está mandatado por la ciudadanía y por lo tanto tiene una gran responsabilidad frente la ciudadanía, no solamente en administrar bien los recursos, en cumplir con las promesas de campaña, en generar una canasta de bienes y servicios públicos que se haga cargo de las necesidades de la población, sino que también tome en consideración las opiniones, los talentos, que la propia ciudadanía tiene a disposición para participar en la toma de decisiones de políticas públicas.
“Yo creo que esto al modelo más tradicional de políticos no le viene muy bien porque significa compartir poder, pero es un proceso que hoy día es irreversible en el mundo y tiene mucho que ver con el malestar que la gente tiene con sus gobernantes en estos últimos años”.
Dijo que que tener buenos gobiernos, tener un sociedad que pueda satisfacer necesidades, ya no es una responsabilidad exclusiva de quienes nos gobiernan, sino que es una responsabilidad compartida, el desarrollo sostenible, los temas de género, de la crisis ambiental, son una responsabilidad compartida de todos los actores, porque el gobierno abierto implica también a la academia, el sector privado, la sociedad civil organizada y los ciudadanos.
