CIENEGUILLA, SANTIAGO TENANGO, ETLA, Oaxaca.- Los sueños e ilusiones que emanan de esta localidad ubicada a no más de una hora de la capital del estado, están tallados en madera y envueltos en colores brillantes. Desde hace 30 años, sus habitantes se dedican a la elaboración de juguetes tradicionales para la llegada de los Reyes Magos.
Carros de redilas, caballitos mecedores, tractores y sillas surgen de las manos y la imaginación del 60 por ciento de los pobladores, quienes tienen en esta actividad su principal fuente de ingresos.
Aunque por años su existencia se ha visto amenazada por la entrada de juguetes de importación y la inclinación hacia los videojuegos de las nuevas generaciones, las piezas artesanales sobreviven al tiempo.
Cuna de juguetes tradicionales
De acuerdo con la historia transmitida de boca en boca por los pobladores, Santiago Tenango es la cuna de los juguetes tradicionales, los cuales llegaron con el establecimiento de un hombre proveniente de Veracruz, quien les enseñó la manera de elaborarlos.
La carretera es la única ventana de salida.
Poco a poco, en cada casa de los parajes La Cieneguilla, El Huerto y La Carbonera, fue instalado un taller familiar. El negocio parecía ir viento en popa; sin embargo, factores como la construcción de la supercarretera hacia Oaxaca los llevaron al letargo del que actualmente intentan salir.
El catálogo de localidades de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), indica que 11 de las 17 localidades que conforman Tenango registran alto grado de marginación. En total, un 24.01 por ciento vive en pobreza extrema, lo que la ubica en el lugar 1 mil 375 dentro del plano nacional por este indicador.
Sobre la carretera que va de Huitzo hacia Nochixtlán, una fila de camiones y carritos de colores anuncian que la desviación a La Cieneguilla está cerca. Sobre esta vía, los artesanos instalaron puntos de venta para dar salida a sus productos.
El "daño" de la súper
En un buen día llegan a vender dos o tres piezas, refiere Paulino Rivera, mientras instala en fila sus creaciones en medio de los zumbidos que se desprenden de la velocidad con la que los automóviles van sobre la carretera.
En un día completo se pueden fabricar dos camiones, listos para su venta.
-Cuando yo inicié en este trabajo, nos iba muy bien. Estábamos sobre carretera federal y éramos pocos vendedores. Había tres puestos si mucho. Trabajamos muy bien por varios años, hasta que en 1985 pasó la supercarretera porque nos afectó demasiado. Nos quedamos sin transporte y sin venta.
-¿Cuántos talleres desaparecieron por la falta de ventas?
-Uyyy, no sé, pero sí fueron varios, porque de aquí, Capufe nos ha querido quitar, y pues si no nos ponemos aquí ¿a dónde más podemos vender?
Paulino Rivera se precia de ser uno de los primeros en esta actividad. En su momento impulsaron la creación de un grupo de artesanos para poder lograr el registro de marca y de esta manera evitar que sus creaciones fueran copiadas. Nunca se pudo concretar por trámites burocráticos, asegura.
Talleres de juguetes
Durante toda la mañana y parte de la tarde, el taller de José Luis Trujillo Vives perfuma el ambiente con el olor a aserrín. Sus manos manejan ágil, pero cuidadosamente la máquina que lima la madera hasta obtener la forma deseada. Con más de 20 años de trabajo en la elaboración de juguetes tradicionales, José Luis hace pensar que cada corte es como resbalar un cuchillo sobre una barra de mantequilla.
-Sí es peligroso, pero una vez que dominas las máquinas, no hay nada difícil. Yo inicié trabajando con otros señores que tenían su taller. Tenía unos 16 años. Ya después fui formando mi propio tallercito.
En el lugar establecido dentro de un cuarto de adobe, sólo hay dos máquinas. Bajo los pies, la suavidad del aserrín hace pensar que se camina sobre una alfombra. De la pared cuelgan llantitas y redilas de madera en todos los tamaños.
Cada pieza es única.
-Mucha gente piensa que ya nadie compra los juguetes artesanales. ¿Cómo están las ventas últimamente?
-Está un poco bueno por el tiempo, pero en otros meses como febrero y marzo baja la venta. Yo los elaboro aquí y tengo mi puesto de juguetes sobre la supercarretera.
-¿La gente sigue buscando los juguetes tradicionales?
-¡Claro que sí! No se puede comparar un carro de madera con uno de plástico y eso la gente lo valora.
Para concluir cada creación, se requieren dos días de trabajo, desde cortar la madera hasta pintarla, con el objeto ya terminado.
El proceso
El primer paso para la elaboración de un camión de redilas es lijar la madera. Luego, como en un rompecabezas, ir creando pieza por pieza para posteriormente unirlas con clavos y pegamento. Ya armado hay que lijar de nueva cuenta, sellar, pintar y decorar.
Dedicando el día completo, es posible tener dos camiones de un metro de largo listo para su venta. En la bodega, José Luis Trujillo tiene medio centenar de creaciones que espera poder vender con motivo del día de Reyes Magos, aunque reconoce que son los turistas quienes más compran los objetos como adornos y no como juguetes.
José Luis es uno de los creadores de juguetes tradicionales en La Cieneguilla, Tenango.
A pesar del esfuerzo y tiempo que implica, los artesanos se ven orillados a rebajar el costo debido al regateo. Así, un juguete que cuesta cien pesos es vendido en 80 y deja sólo una ganancia de diez pesos.
Las bondades de los juguetes tradicionales -expresa- son la resistencia al juego; además de ayudar a despertar la imaginación de los niños, así como contribuir a la economía de las familias que dependen de esta actividad.
En México existen alrededor de 200 talleres que fabrican juguetes artesanales, los cuales están distribuidos en Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde se busca preservar el uso de juguetes tradicionales como el trompo y el balero.
60%
de las horas del día invierten en elaborar juguetes artesanales
20%
les restan de ganancias por cada pieza vendida
30
años de tradición tiene la elaboración de juguetes tradicionales de Tenango
200
talleres de juguetes tradicionales hay en México
4
estados del país elaboran los juguetes tradicionales
Santiago Tenango
Se localiza en la parte central del estado, en la región de los Valles Centrales; pertenece al distrito de Etla. Limita al norte con los municipios de San Juan Sosola, al sur con San Andrés Zautla y Santiago Suchilquitongo; al poniente con Sosola y Nuxiño; y al este con San Pablo Huitzo y Sedas.
